Tomelloso

“Me gusta contar con futbolistas que sepan tomar decisiones”

Antonio Iriondo, entrenador de élite, recuerda su paso por el Tomelloso y hace un jugoso repaso al mundo del fútbol

Carlos Moreno | Lunes, 27 de Abril del 2020

Iriondo dejó un recuerdo imborrable entre los aficionados que tuvieron la suerte de verle jugar en el Atlético Tomelloso de los primeros años 80. Un centrocampista elegante que destacaba por su excelente golpeo de balón, visión de juego, calidad técnica y una enorme capacidad en las jugadas a balón parado. Lástima que su carrera futbolista fuera muy corta;  se tuvo que retirar antes de los treinta años por un soplo en el corazón. 

El centrocampista se iba de los terrenos de juego, pero no del fútbol. Iriondo se sentó en los banquillos dejando el sello del magnífico jugador que fue en todos sus equipos. Su trayectoria como técnico la copan equipos de Madrid y Castilla-La Mancha, con la excepción de dos estancias en el San Fernando gaditano y su experiencia más reciente en el fútbol indio donde ha dirigido al Jamshedpur de la Superliga del país. Móstoles, Carabanchel, Villaviciosa, Atlético Amorós, Manchego, Madridejos, Pinto, Rayo Vallecano, San Sebastián de los Reyes, Toledo y Rayo Majadahonda han sido los equipos donde ha ido impartiendo su magisterio, Antonio Iriondo, apodado “El ruso”, por su nacimiento en Moscú a donde sus padres se exiliaron tras la guerra civil. 

Su voz al teléfono suena cercana y amable. Hablamos de alguien que también es un crack como persona, que cultiva buenos valores y destila mucha sensatez en todo lo que dice y hace. Lo podrán comprobar los lectores en esta entrevista.

-Llegó a Tomelloso con 26 años, después de haber pasado por varios equipos de Madrid ¿Qué recuerdo  guarda de su estancia en el club y de la ciudad en general?

- Aquellos años fueron imborrables. Han pasado cuarenta años y sigo teniendo amigos allí. Curiosamente en otros equipos y ciudades en la que he trabajado hace menos tiempo  tendí menos lazos. Los tres años en Tomelloso, llegué con la temporada empezada, luego tuve otra completa y una tercera en la que me tuve que retirar. Fueron años increíbles, con una acogida espectacular de la gente que jamás olvidarçe. Iba con mi mujer al Bar Avenida de Alejandro Carretero y todo eran muestras de cariño. Acababa un partido y llegaba un señor que no conocía de nada y...me daba ¡quince o veinte melones! que apenas me cabían en el coche.

-¿De qué temporada, partido o alguna situación concreta del juego se acuerda más?

-Son muchas, pero me quedo con el primer día. En nuestra primera jugada como futbolistas del Tomelloso, sacamos de centro, hice varias paredes con Ricardo y acabamos metiendo gol. Empezamos con buen pie.

-¿Hizo muchos amigos en aquel vestuario de aquel Atlético Tomelloso?

- Muchos y buenos. Laureano Olmedo, que se portó fenomenal; Loren y sus maravillosos padres; Amadeo, con el que me reía mucho; “vendaval, Morales”, Falín, que era todo garra y entrega; José Luis Blanco y su hermano Vicente, Merino, que está en Málaga y sigo en contacto con él; Santi Coronado, que era un crack…Una gente maravillosa con la que estuve muy a gusto. 

-Se tuvo que retirar sin haber cumplido los treinta años, ¿fue al algo difícil de asimilar para alguien como usted que tanto ama el fútbol?

- Aquella retirada fue uno de los momentos más complicados de mi vida. Me afecto mucho, no solo ya en el ámbito deportivo, sino también a mi vida privada. Me hizo un daño enorme y me costó mucho superar, porque moralmente me vine abajo. Con el paso del tiempo lo fui superando, pero costó. 

-Empezó entonces su largo periplo como entrenador, dirigiendo también  al Tomelloso unos cuantos partidos….

- Sí. Cuando me retiré empecé a entrenar al juvenil del Móstoles, la ciudad donde vivo. Fue una experiencia muy bonita porque ganábamos y jugábamos muy bien. Justo en ese momento recibí la llamada de los directivos del Tomelloso. El equipo estaba en preferente en una situación apurada, al entrenador Aurelio, no le salieron bien las cosas y me llamaron a mí. No tenía experiencia, aunque sí la ventaja de conocer bien a futbolistas que habían sido compañeros míos como Bujalance, Loren, Toñín Losa y todos aquellos. Pudimos mantener la categoría.

-Echando un vistazo a su trayectoria, el Rayo Majadahonda es el club donde ha echado más raíces y dónde volverá el próximo año, ¿no es así?

- Sí, de no ser por la crisis del Covid-19, lo habría cogido ya, pero tendré que esperar a la próxima temporada. En Majadahonda son ya tres etapas: la primera fue hace ya veinte años y estuve 5 temporadas y luego llegó otra etapa, también larga de siete temporadas. El Rayo Majadahonda es el equipo en el que más tiempo he estado, junto con el San Fernando de Cádiz.

¿Qué ha supuesto para usted esa experiencia en el fútbol de la India donde ha dirigido en la Superliga al Jamshedpur F.C.?

- La India es un país fascinante, nada de lo que ves allí te deja indiferente. Es un lugar para mirarlo de cerca, con la mente abierta, hay gente estupenda, con mucha alma. A pesar de las dificultades del idioma he dejado allí muchos amigos. El nivel del fútbol, es bastante flojo. Hay una empresa privada que organiza el campeonato y se está invirtiendo mucho dinero en la llegada de futbolistas extranjeros. Pero, paradójicamente, como la normativa obliga a jugar con un mínimo de cinco indios por equipo, los jugadores de allí son los más valorados. Habrá unos 25-30 jugadores indios de buen nivel, pero como tienen un valor tan alto de mercado no todos los equipos los pueden contratar. Con el Jamshedpur empezamos muy bien. Llegamos a ponernos primeros en la jornada 6, pero perdimos cuatro jugadores extranjeros y el nivel del equipo se resintió y acabamos octavos.

-Guarda en el cofre de su trayectoria aquellos nueve partidos con el Rayo Vallecano en la primera división de la Liga Española, ¿cómo  recuerda aquella etapa?

- Yo estaba entrenando al filial, el Rayo B, donde llevaba dos buenas campañas. El primer equipo estaba en una situación complicada tras el cese de Fernando Vázquez. Después llegó el paraguayo Gustavo Benitez y también lo despidieron. Estábamos abajo y hubo que afrontar un calendario tremendo con la Real Sociedad, que estaba luchando por el título, el Barsa, el Sevilla…No se pudo conseguir la salvación, pero en el plano profesional supuso una experiencia muy enriquecedora para mí.

-Esa exquisita manera que tenía de jugar, ¿es el sello que trata de imprimir a los equipos que dirige?

- Puede ser. Yo era un futbolista que tenía un nivel técnico elevado, pero también tenía mis defectos y errores. He conocido casos que el tipo de futbolista no ha tenido luego la misma proyección en su rol de entrenador. Recuerdo a Caparrós, al que me enfrenté varias veces, era un jugador fino, desequilibrante, con mucha clase. Y luego como técnico se distinguió por imprimír muchísima agresividad a sus equipos. Yo lo pude comprobar enfrentándome a equipos suyos como el Conquense o el Sevilla. En mi filosofía, el jugador ocupa un lugar importante. Trato de respetar su individualidad y me gusta darle elementos para que luego tome la mejor decisión en el juego. Otros futbolistas se han acostumbrado a recibir órdenes concretas, se sienten más a gusto así. Pero a mí me gusta contar con esos futbolistas que sepan leer las distintas situaciones del juego.

-A lo largo de la historia del fútbol, los sistemas de juego han ido evolucionando hacia planteamientos más conservadores, pero usted no parece apuntarse a esa tendencia, ¿cómo juegan los equipos de Iriondo?

- Los sistemas tienen menos importancia de lo que a primera vista parece. En una pizarra no se ganan los partidos. Lo importante es lo que viene después. Yo empecé jugando un 3-4-3 en zona que llamó la atención y a mí no me resultó tan extraño. Recuerdo mis inicios cuando me pasé un mundial analizando la manera de jugar de los equipos  y obtuve la conclusión de que que para dominar los partidos había que tenerla y para esto era fundamental acumular gente en el medio campo. Ese fútbol ofensivo, con mucha asociación me dio un buen resultado en el Villaviciosa donde conseguimos varios ascensos seguidos y donde también jugamos con un 3-2-3-2 que nos permitía tener cinco futbolistas en el medio. 

-¿Hay algún entrenador o entrenadores en el que se haya fijado más para ir perfilando su modelo?

- Cruyff marcó un punto de inflexión. Cuando el Barcelona empezó a jugar de aquella manera, ya no me criticaban tanto mis sistemas. Introdujo sistemas que yo ya había puesto en marcha. Está claro que Cruyff marcó una época con ese modelo de juego que luego continuó Guardiola.  Fui testigo de un partido del Barsa de Cruyff contra el Rayo en Vallecas que me impresionó. Le pitaron un penalti a favor al Rayo que significó el 1-0 y la expulsión de un jugador del Barsa. Luego llegó el segundo y antes del descanso otro penalti, 3-0 y otra expulsión. Con dos hombres menos  y 3-0 en contra, cualquier entrenador afrontaría la segunda parte para que no les metieran demasiados goles. Sin embargo, Cruyff sacó a Witschge, un holandés que ya tuvo en el Ajax, en la segunda parte. Este futbolista con sus movimientos atraía muchos jugadores rivales. El portero lo buscaba constantemente en sus saques Y eso permitió al Barsa generar superioridades en otras zonas del campo. Llegó, el 3-1, luego el 3-2 y finalmente el 3-3. Incluso pudo ganar el Barcelona en los cinco minutos que restaban. Me pareció un movimiento maestro.   

-El fútbol español ha dado un espectacular salto en los últimos veinte años, ¿a qué factores se pueden atribuir los éxitos de los clubes y de la selección?

-El futbolista español es ingenioso, hábil, algo rebelde en un momento hace, pero si le dejas acaba haciendo cosas interesantes. En nuestro país hay mucha afición y eso ha generado ingresos en los clubes que ha permitido llegar jugadores de gran calidad que, lógicamente, han elevado el nivel del campeonato. Y luego ha habido una diversidad de técnicos: italianos, alemanes, sudamericanos…junto a los españoles, que están muy bien preparados, que le ha dado mucha riqueza a nuestro fútbol. Todos estos factores han ido sumando para que nuestro fútbol haya conseguido tanto.

- Un trabajo al que dos técnicos muy importantes, Luis Aragonés y Vicente del Bosque, lograron extraer todo el jugo con sus éxitos en la selección, ¿no cree?

-Evidentemente. Luis, que ha sido el gran maestro, vio claro que nosotros no podíamos competir con los alemanes en condición física, pero sí en técnica e ingenio. Con la base del Barcelona supo armar un equipo que apostó por el famoso tiki taka y acertó. Se mantuvo fuerte cuando recibió tantas críticas  y no solo ganó aquella Eurocopa, sino que lo hizo jugando muy bien al fútbol. El testigo lo cogió Del Bosque y fue muy inteligente.  A todos nos gusta perpetuarnos y dejar nuestro sello, pero Del Bosque vio que en aquel equipo apenas había que hacer retoques porque funcionaba a la perfección. Ellos han contribuido a que el fútbol español sea conocido por el talento y una filosofía de juego que hoy nadie discute.  

-¿Se imagina algún día retornando a Tomelloso como técnico?

-Bueno…tengo ya 66 años. El año que viene estaré en el Rayo Majadahonda y  serán ya 67. No será fácil. Pero a Tomelloso voy siempre que puedo, a disfrutar de los amigos, a ver las ocurrencias de los Canuthi y a disfrutar de una gente maravillosa. Mi humorista preferido es José Mota, precisamente, por los giros y ocurrencias que tiene tan de Tomelloso. Entrenar allí será difícil, pero  llevaré siempre a la ciudad en mi corazón.


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