La sección segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha condenado a dos años de cárcel a E.R.P., por un delito de odio racista y amenazas a su vecino, un inmigrante de origen colombiano, en una disputa en la piscina comunitaria del bloque en el que residen en Ciudad Real, en el verano de 2022.
Por el delito de odio, modalidad delictiva en auge desde que persigue de manera especial en el Código Penal (artículo 510), la condena es de doce meses de prisión y siete de multa a razón de 8 euros diarios. Por las amenazas de muerte la pena es de un año de prisión y dos de alejamiento a menos de doscientos metros de su vecino.
El tribunal también se establece una indemnización de tres mil euros por daños morales al perjudicado, en una sentencia que se ha notificado este lunes a las partes y todavía no es firme.
“Nos parece un fallo desproporcionado, vamos a recurrir”, asegura Luis del Valle, el abogado del perjudicado. “Mi patrocinado esperaba otro tipo de resolución por lo que se vio en el juicio y no esto”, dice Del Valle, que insiste en que solo fue una riña de vecinos que se llevan mal, nada más.
A la defensa le choca que el tribunal imponga una orden de alejamiento del acusado y su vecino, “tres años después de lo que pasó. Si en su momento no se creyó necesario que hubiera alejamiento entre ellos, no veo el sentido tres años después sin que haya pasado nada; no estamos de acuerdo”, ha explicado a Lanza.
El condenado cuestiona también los tres mil euros de indemnización por daño moral, “no hay ningún documento que explique que ha sufrido por la discusión”, asegura el abogado.
El tribunal considera probado que el acusado y su vecino de origen colombiano E.O.A.E. mantenían una mala relación desde que E.R.P. se obsesionó por su condición de extranjero, y de una relación correcta de vecindad, pasó a hablar mal de su persona con otros vecinos; a mostrar asco porque sus hijos menores se bañaran en la piscina comunitaria, y a dirigirse a él con expresiones como “vete a tu país”, “mono”, “la única manera de exterminarlos es matándoles”.
En ese contexto la tarde del 17 de julio de 2022, tras una discusión previa porque los hijos del denunciante se dejaron una almohadilla en la piscina (el acusado decía que obstruía la depuradora), el denunciante y el imputado discutieron.
La bronca subió de tono cuando el acusado, que solo llevaba un bañador, fue a su casa y bajó de nuevo echándose la mano a la espalda, como si llevara un arma en la parte de atrás del bañador, según corroboraron en el juicio otros vecinos. La víctima dice que le vio la culata, que le pareció una pistola, con la que en tono intimidatorio el acusado le dijo que se arrodillase y le amenazó para que cantara el ‘Cara al sol’. También le dijo que lo mataría delante de sus hijos.
En esa circunstancia el denunciante llamó a la policía (acudieron policías locales y nacionales), pero no encontraron ninguna pistola. Apaciguaron los ánimos y se marcharon de allí.
La sección segunda da por válido el testimonio de la víctima y las aportaciones de los vecinos. Y si bien considera que no existe la certeza de que existiese la pistola -la Policía no la encontró-, entiende que la amenaza sí fue real.
El juicio se celebró a finales de enero.
{{comentario.contenido}}
"{{comentariohijo.contenido}}"
Jueves, 3 de Abril del 2025
Miércoles, 2 de Abril del 2025
Jueves, 3 de Abril del 2025
Jueves, 3 de Abril del 2025