Hace medio siglo la sección delegada del Instituto Bernardo Valbuena
de Valdepeñas, se conformó como un liceo independiente. Esa emancipación supuso
el nacimiento del Instituto Nacional de Bachillerato, que años más tarde cogió
con justicia el nombre del Eladio Cabañero, el poeta. El centro educativo
celebra este año sus primeros diez lustros caminando solo —coincidiendo con el
primer cuarto de siglo de la muerte del vate que le da nombre— y este sábado
culminaban los festejos con el acto institucional que se ha celebrado en un
abarrotado Auditorio López Torres. Como se ha dicho en la celebración, “medio siglo
dando alas para volar, en el mejor instituto del mundo”.
Ha sido la de este sábado una conmemoración en el que se han
celebrado el recuerdo, las anécdotas, las vivencias, la memoria, en definitiva,
de los más de ochomil alumnos (para muchos de ellos y ellas la mejor época de
su vida) y los centenares de profesores y personal de apoyo que han pasado por
el Eladio. Pero también se ha destacado el futuro esperanzador de un instituto
pionero, atento a los retos de un mundo cambiante.
Pasado, presente y futuro
Conducida por Miguel García, también alumno del Eladio, la
gala ha recorrido durante casi tres horas estos cincuentas años (más el
estrambote de la primera década como Sección Delegada). No han faltado los
recuerdos a los que fallecieron durante este tiempo, ni los testimonios
recibidos a través de las redes sociales durante la celebración, o la entrega
del premio Gerardo Diego de poesía, todo ello con la música como virtuosa
amalgama.
Había en el Auditorio López Torres muchos alumnos y alumnas
del Eladio, agrupados por cursos (muchos de ellos han quedado para el acto y la
comida de hermandad); profesoras y profesores… y también algunos que son las
dos cosas. Ha habido una importante representación institucional encabezada por
el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; el diputado regional Fran Barato; el
delegado de Educación, José Caro; la delegada de Hacienda, Inmaculada Jiménez;
los concejales del equipo de gobierno, Inés Losa, Antonio Calvo y Rocío
Valentín y las ediles del Grupo Socialista, Victoria García y Patricia Perona.
La mayoría de las autoridades presentes pasaron por las aulas del Eladio.
“El mejor instituto del mundo”
El acto ha comenzado con el testimonio de tres antiguos alumnos
del instituto, Rocío Torres, Jesús Puerta y Javier Linares en una mesa redonda.
Rocío, fue de la primera promoción que hizo COU, el instituto “fue una bocanada
de aire fresco, el anuncio de la libertad tan deseada que llegó poco después”.
Fue en el centro, “gracias a los grandes enseñantes que me dieron clase que hicieron
aumentar mi vocación docente”. Puerta
hablo de un enjambre de vespinos, de los bocadillos de caballa de la cantina,
del test de Cooper, de los pinos, pero, sobre todo, “de la educación que
recibimos”. Javier Linares le debe al
Eladio sus valores y la pasión por los estudios. Habló de interminables
oraciones subordinadas y de “la madurez que nos dio el hecho de que los
profesores nos trataran como adultos”. Está. “orgulloso de ser del Eladio,
donde viví la mejor época de mi vida”.
Se ha recordado a los profesores fallecidos, se han repasado
los saludos recibidos (tantos que se ha hecho en dos partes) y se ha admirado
el vídeo “Alas para volar”, que los amigos de BiCreative han producido para loa
celebración. Marieli Blanco acompañó a tres alumnos del instituto en otros
tantos números musicales. Junto a María García al violín, interpretaron la
Poesía y música
Sarabande de Carl Bohm; con Julia Sánchez, que tocó la
flauta, ofrecieron “Morceau de Concours”, de Fauré y con la trompeta de Víctor Solís,
tocaron, “Pièce pour Concours” de. Picavais.
Fernando Ruiz de Osma, profesor emérito y director del
centro, hizo entrega del premio Gerardo Diego de Poesía. El certamen, convocado
para profesores de instituto, ha sido para el sevillano Manuel Jurado López,
por el poemario “El corazón del erizo”. Jurado, que ya ganó el premio Eladio
Cabañero de la Fiesta de las Letras, dijo tener “un doble motivo para llevar a
Tomelloso en el Corazón.
Amanda López Temprano y Marieli Blanco han puesto el broche
al acto. La primera ha leído el poema “Los niños”, de Eladio Cabañero mientras
la segunda tocaba al piano “Escenas de niños” de Schuman. Intervinieron en director
del centro, José Ángel Martínez, el delegado provincial de Educación, José
Jesús Caro y el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro.
Más de 8.000 buenas personas
En los prolegómenos del acto, José Ángel Martínez, director
del centro, destacó que culmina una efeméride, “que llevamos tiempo preparando
de la mano de la Delegación de Educación y del Ayuntamiento”. Martínez destacó
la relevancia del instituto como eje vertebrador de la educación en Tomelloso
desde su creación: “Más de 8.000 alumnos y alumnas de Tomelloso, Argamasilla y
otros municipios aledaños han pasado por nuestras aulas. Hemos formado médicos,
ingenieros, policías, docentes… y, sobre todo, buenas personas”.
El director también repasó la evolución histórica del
centro, desde su fundación como sección delegada del IES Bernardo Balbuena de
Valdepeñas en los años 60, hasta su independencia en 1974-75 y la adopción del
nombre de Eladio Cabañero en 1991. “Buscamos rescatar imágenes, anécdotas y
homenajear a compañeros que ya no están. Este acto es también una celebración
de todo lo vivido y de quienes han hecho posible este camino”.
Un centro que proyecta Tomelloso
José Caro, delegado provincial de Educación, subrayó el
valor del instituto como “centro señero, con identidad propia, que ha marcado
la vida de muchas generaciones”. Subrayó que el Eladio Cabañero “es un centro
que proyecta Tomelloso al mundo sin perder su identidad ni sus raíces. Fue
pionero en el proyecto bilingüe en Castilla-La Mancha y destaca por iniciativas
como Erasmus”. Caro también tuvo palabras de reconocimiento para un profesorado
que ha “formado a jóvenes no solo académicamente, sino también en valores
ciudadanos y compromiso social”.
Muy orgulloso de este centro
Javier Navarro, antiguo alumno y exprofesor del instituto, manifestó que “se ha generado un sentimiento de pertenencia que diferencia al Eladio de otros centros. El ‘yo soy del Eladio’ dice mucho de la calidad docente y humana de este instituto”. Navarro recordó que los presupuestos municipales de 2025 ya recogieron una partida para este aniversario y agradeció la implicación de todas las partes: “Muy orgulloso de este centro, de sus resultados académicos, de sus personas y de su contribución a que Tomelloso sea hoy una localidad de referencia”.
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Sábado, 5 de Abril del 2025
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