Ya hace algún tiempo - ¡como
corre! - en mis Cosejas y versetes IX, aparecidas en este periódico, el jueves,
20 de mayo del 2021, publicaba yo una anécdota que recordaba, de boca de Eladio
Cabañero, sobre el cambio de nombre del que fuera conocido comerciante en
Tomelloso en aquellos años, dueño del comercio titulado Casa Austregisilo, cuya
fotografía encabeza, ahora, estas notas. Y lo contaba así:
“Un
día esperaban al comerciante los amigos en el Casino que estaba casi frente a
su tienda, “Hogar del productor”, se llamó un tiempo, al que solía acudir, al
cerrarla, a tomar el aperitivo. Como
tardaba y se hiciera la hora acostumbrada de terminar el cañeo, desistieron de
esperarle y marchaban a comer a sus respectivas casas. Cuando casi ganaban a la
puerta, apareció Austregisilo empujándoles hacia el interior del casino.
-Vamos
dentro que hay motivo de celebración y yo invito.
-Pero
¿dónde te has metido que llegas a estas horas?, le dijeron.
-Pues
del juzgado vengo.
-Te has metido en algún lio?
-Quiá, vengo de cambiarme el nombre.
-Hombre, pues la verdad es que no me extraña,
porque también la ocurrencia de tu padre o de quién fuera, de ponerte Austregisilo fue para que nada más aprender a
hablar, le retiraras la palabra.
-¡Vaya,
sí! Ya te digo, así es que vamos a celebrarlo.
Entraron
hacia la barra del bar, pidieron sus cañas y sus racioncejas y le preguntó uno:
-Bueno,
¿y que nombre has elegido ahora?
Y él, tras apurar la cerveza y
recorrerlos uno a uno con la vista, respondió:
-He
elegido ya, para toda la vida, ¡Eudepedopio[JS1] !”
Y
manifestaba yo, que no había encontrado este
nombre en santoral alguno, por lo que pudiera ser una broma del susodicho.
Pero hete aquí que hace unos días
recibo, junto al diario saludo del antiguo colega (de colegere) o condiscípulo
en el Santo Tomás de Aquino, Ramón Serrano García, una versión distinta del
referido cambio de nombre del mentado personaje. Y en esta ocasión de primera
mano, según me confirma, por habérsela oído en el casino donde solían jugar su
partida de dominó, y no en una, sino en cuantas ocasiones venía a cuento, que
no eran pocas. La transcribo tal y como me la envió Ramón:
“No sé si todos llegasteis a conocer a Austregesilo, (sic)
comerciante en Tomelloso. Yo sí tuve esa suerte y él mismo me contó esta
historia que ahora expongo.
Cuando fue a confirmarse le preguntó el señor obispo:
-Qué nombre te quieres poner?
Y él contestó: Austregesilo.
Con gran extrañeza, el mitrado preguntó:
-Austregesilo, pues cómo te llamas ahora?
Y el niño dijo muy serio: Asclepiodoto.”
¿Con cuál de las dos versiones nos quedamos?
La primera nos hablaba de cambio de
nombre en el juzgado; la segunda, con motivo de la confirmación. En ambos casos
cabe la posibilidad de que se realizara el cambio, bien que ambos son independientes.
El eclesial, a efectos religiosos, registrándose
en los libros de bautismo y confirmación, requiriéndose, además, a efectos
civiles, el cambio en el Registro civil mediante el procedimiento judicial o
administrativo legalmente establecido.
En aquellos tiempos, supongo que
también ahora, solía desplazarse el Ordinario del lugar, es decir el Obispo, o
su Vicario, a las parroquias de su diócesis a administrar el sacramento de la
confirmación con la conocida fórmula de “Yo te confirmo con la señal de la cruz
y te signo con el crisma de la salud, en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo”, con un cachetito en la mejilla, que los chavales traducíamos
por “Soy el Obispo de Roma y para que te acuerdes de mí, toma”, referido al
cachete.
La primera versión se refiere al
nombre de un santo, al parecer, inexistente: Eudepedopio; la segunda, de uno
que sí aparece en el santoral: Asclepiodoto, mártir coronado en tiempo del
emperador Maximiano: Marco Aurelio Valerio Maximiano, el Hercúleo, (0240,
Sirmio - julio de 310, Massalia) que fue césar desde 285 y augusto desde el 1
de abril de 286 del Imperio romano hasta el 1 de mayo de 305, compartiendo
cargo de augusto con Diocleciano.
Cierto que ya Ramón en su
comunicación cambia uno de los nombres. No es consecuente con la fotografía que
acompaña ya que le denomina Austregesilo, cuando era Austregisilo, pero ya
advertíamos que las variaciones de éste estaban al cabo de la calle. La
fotografía que me aporta Ramón es definitiva en este sentido.
La versión ramoniana, ofrece en
su favor, amén de lo directo de su procedencia, la existencia de santos con
ambos nombres. Era poco posible entonces que, salvo en tiempo de la República, se
inscribiese religiosa o civilmente un nombre que no figurase en el santoral. Ya
nos referimos a San Austregisilo, el santo francés, obispo de Bourges en
Aquitania, que vivió entre el año 551 y el 624 y cuya festividad se celebra el
20 de mayo, y del que cuentan la
curiosa justificación de su celibato:
Cuando el rey le propuso que contrajese matrimonio, el santo le expuso
como razones de su soltería, las siguientes: «Si me toca en suerte una mujer
buena, tendré miedo de perderla y si me toca en suerte una mujer mala, desearé
una mejor». Y Sabemos que el 15 de septiembre, junto a la festividad de Nuestra
Señora de los Dolores, se honra al susodicho Asclepiodoto. Por ello, hubiera sido clarificador conocer la
fecha de nacimiento del interfecto para inclinarnos por la veracidad del primer
nombre, dada la práctica de imponer el del santo del día, pues cabe que, ante
lo infrecuente de ambos, cualquiera que fuera el inicial, el personaje hubiera
creado la broma de contar uno u otro cambio de nombre con denominaciones rebuscadas
con los que entretener a los amigos o escuchantes.
Cualquiera que fuera la verdad de la anécdota, si es que fue alguna, lo cierto es que Austregisilo, fue en Tomelloso mucho Austregisilo y mucho tiempo.
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Jueves, 1 de Enero del 2026