Opinión

“Episodios” entrecortados de la sociedad humana

Salvador Jiménez Ramírez | Miércoles, 7 de Enero del 2026
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No abundaremos en el complejo “juego” en que consiste la historia y menos cuando los “episodios” de la vida humana eran inciertos y brutales… Impresionan las fuerzas instintivas de la humanidad, el raciocinio de la sociedad y de seres humanos miembros de ella… Apenas si cambian los cetros que han configurado y configuran los imperios… “Equipos” de guerra para la Tierra… Masacrar para poseer… Actos de terrorífica crueldad… El sustantivo “razón” confunde y aturde. Civilidad, tal vez no se cumpla nunca en la humanidad… Cuando obviamos la realidad, ésta siempre, de una u otra forma, se cobra… El “cuerpo” social, casi por completo, sufre una autointoxicación y parálisis progresiva, en frenética y desbocada carrera… Mentes “enjauladas”… Sumisión obediente y esclava… Conceptos, actos e impresiones abstractos… Soluciones supersticiones, bulos, engaños y “recetas” falsas… Eternamente la posesión material proporcionando efectos ilusorios: medallas, fama, impunidad, dispendio, sinrazón, “majestad” de mandar, dominar… El magnetismo del dinero lo puede y consigue casi todo… Si te yergues en una existencia de precariedad, no eres nada… La diferencia de posesión, establece la identidad… Creencias e ideologías se desvanecen con la frustración… ¿Quién vive? ¡Quien pesa y mide! Discursos y promesas  de los “dominadores del mundo”, para adormecer las mentes…, que siempre acaban rompiendo y reventando sueños… Manipulaciones con picardía, envidia y mala fe… Andando el tiempo te matan la ilusión… Aplausos eufóricos al parné, para manejar a los pueblos y a los “mundos”, aún en los empates; considerados una victoria por uno y otro bando… Nada más justo que quebrar las leyes de las injusticias… Destino: la verdad… Trastornados ególatras, monstruosos, petulantes, medrosos, amos de los “mundos”…; muchos de tradiciones bárbaras… Malos hechos con buenas palabras ¿A  quién no engañan? Cultura “domesticada”… Proclamas de ornato y rimbombancia para acallar la miseria… Mercenarios del poder… Sujetos presuntuosos, abusones,  mangantes que coexisten sin obligación ni compromiso…  La mentira ¿La ley de la vida? No hay proyecto sin crack ni vereda sin penalidad… Filósofos que ríen (Demócrito) y filósofos que lloran (Heráclito); llamado el “oscuro” y el “filósofo plañidero”, por su pesimismo social…

Ítem. “… Grecia, Roma, Cristiandad, Europa—Fernando Pessoa—los cuatro van a donde va toda edad…”.                                                                      

                                                                           X

     

Aún recuerdo aquel día de sonoro bullicio…, cuando empezaba a querer saber más de lo que se enseñaba…; cuando los manantiales del río no lloraban… Eran tiempos de la “sopa en vino”, de “bicho malo nunca muere”, de “perros rabiosos” y de “Reyes Magos” con los sacos hasta la boca de carbón de las carboneras… Aquel era un día de falsear ideales, creencias (que no eran tanto sino enconos, desquites y sañudas tozudeces) conciencia y hambre; zampando y pimplando zurra y vino a “palo seco”. Sin más afanes y delirios de equidad, verdad y razón de los que pudiera tener un caracol, la gente pasaba el día “chispeante y gran parte de la noche porfiando, canturreando,  tonteando y “tanteado” un buen amo o sitio donde “pillar” algo… Los mozos y hombres más fuertes se empecinaban y discutían sobre su habilidad y fortaleza, “boleando” con bolas de hierro, en el “tiro de la cuerda” y del “garrote”; que consistía en que dos individuos sentados en el suelo y un garrote, haciendo tope con los pies ambos obstinados adversaros, tiraban hasta que uno u otro era “llevado”, levantado el trasero del terreno. De lo que más se jactaban era de lo mucho que aguantaban pimplando sin dar traspiés, y de lo que desarrollaban el tajo, cuando lo había, y de cómo burlaban a los guardas en las “correrías” montanas… Algunos renegaban del matrimonio, blasfemando y rompiendo vidrio cuando las  consortes llegaban y les prevenían que dormirían “aparte”, por la “borrachera” que tenían… “y lo que te rondaré morena”; les respondían balbuceando, en tono jocoso, algunos “maromos”, tratándolas de bordes… Las mujeres se marchaban murmurando plegarias…; demudando los rostros con visajes, mohines, muecas y gestos con las manos que tenían muchas palabras… Entre acaloradas controversias, con empalagoso empeño, casi todos salmodiaban jubileos a los mandamases…

Unas personas del parabién, con gestos de rutinas y chabacanos chinchorreos, que también alivian aflicciones en episodios de la sociedad humana, nos “echaron el ojo” a los críos con cierta indiferencia, por andar con tramposas enjundias… Un sujeto forastero, tal vez un arriero que hizo parada en una posada de “La Plazoleta”, muy caviloso, con mirada y talante de desconfianza por lo mucho vivido y padecido, obviaba comentarios cargados de enredijos y entresijos… En su mente “deshilachada”, se agitaban y sosegaban derrotas, victorias, verdades, mentiras, escarmientos, sentimientos… Su conciencia, tal vez le dictaba que, en el reglamento de régimen interno de la vida, la virtud y la civilidad no estaban contempladas… Cuando alguien grito: ¡Viva! ¡Viva!, el ambulantón dio la espalda a quien voceaba alocadamente; con la amargura en su rostro de haber perdido hasta lo no conseguido… 

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