Ayer, Día de Reyes —el más frío de los últimos cuarenta años
en la capital, según contaron los noticiarios—, echaba el cierre “Alrededor
de un jardín. Bodegones y flores”, de Pepe Carretero, en el Real
Jardín Botánico de Madrid. Desde noviembre, la obra del artista de Tomelloso
ha iluminado la Cátedra Cavanilles, la primera aula en la que se
impartieron estudios de Ciencia y Biología, con su particular visión de la vida
cotidiana a través —en esta ocasión— de las flores, los jardines y las
naturalezas muertas.
Un final entre amigos y admiradores
La sala, desde bien temprano, estaba de bote en bote. Y esa
ha sido la constante durante el tiempo que la muestra ha permanecido colgada en
tan singular espacio. Entre los numerosos asistentes del último día estuvieron
la directora de la Compañía Nacional de Danza, Muriel Romero, y María
López, hija del maestro Antonio López, que precisamente cumplía ayer
noventa años.
La luminosidad, calidez y serenidad de la obra de
Carretero servían, al menos para el periodista, para conjurar la gélida
mañana de Reyes madrileña.
“La gente la hace suya”
El propio artista, satisfecho y emocionado, comentaba que, “la
exposición ha gustado muchísimo. Es muy idónea para este lugar único, el Real
Jardín Botánico. La gente entra, se queda, hace fotos... la hace suya. Y eso es
maravilloso”.
La respuesta del público ha sido, en palabras del pintor, “algo
precioso”, y no han faltado visitas ilustres, Antonio López acudió en
dos ocasiones y también lo hizo el ministro de Agricultura, Luis
Planas.
Un jardín que viajará a La Mancha
Carretero adelantó que la exposición itinerará
próximamente a Ciudad Real y Tomelloso, donde —asegura— “el jardín
se abrirá de nuevo, con otras luces, otros olores, pero el mismo espíritu”.
Durante tres años consecutivos, en el mes de agosto, el
pintor y poeta se ha introducido en el interior de un jardín para pintar al
natural la vida que allí transcurre, los aromas, los murmullos, el silencio
y la luz cambiante de las estaciones. De esa experiencia nació El jardín
en agosto, su última obra, eje de esta muestra dedicada in
memoriam a su amigo Pedro Cristóbal.
El escenario ideal
El espacio elegido no podía ser más apropiado. Para
Carretero, “no existe un lugar mejor que un jardín para conectarnos con las
cosas más agradables de la vida”. Así lo ha demostrado con esta exposición
que, en pleno enero, ha hecho florecer Madrid.
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Jueves, 8 de Enero del 2026
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