Porque las bicicletas
son para el verano,
yo te recuerdo su
alegre pedaleo.
Aun te haré recordar
ese amor de verano
que sentiste en lo profundo
de tu corazón.
Te hago sacar del armario
ese abrigo que con tanta
ilusión guardaste.
Te hago anhelar los vaporosos
vestidos que acarician tu piel
sedienta de mar y arena.
A ese sol radiante de aquella playa
y una sombrilla que te proteja.
Cierras los ojos y sientes
las olas que hasta tus pies llegan.
Soy yo que te hago
buscar refugio en cálidos,
amorosos brazos.
Soy yo que te traigo
a casa.
Y saboreas esa infusión caliente
mientras a través de la ventana
ves caer la lluvia intermitente.
Las calles se han vuelto grises…,
tan escasas de gente…
El blanco puro, de la nieve,
llena tus ojos,
relaja tu mente.
En mi tiempo celebras
Fiesta:
Centenares de luces brillantes.
Recibes abrazos, repartes besos,
regalos, buenos deseos.
Te mantengo vivo esperando
que llegue el calor para tus huesos…
Mi cielo nublado te vuelve
somnoliento y los meses pasan
despacio, lentos…
En helada escarcha florece el ciclamen
y los abetos siguen verdes.
Al frío gélido unas pocas cosas mueren…
otras, como semilla en espera,
solo duermen.
Tuyo por algún tiempo.
Tuyo, aunque largo y severo
soy yo:
EL INVIERNO.
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Miércoles, 4 de Febrero del 2026
Jueves, 5 de Febrero del 2026
Jueves, 5 de Febrero del 2026