El tren de borrascas que ha atravesado la provincia este inicio de año ha dejado un doble efecto en el campo: reservas de agua muy por encima de lo habitual y severos daños agrícolas en cultivos esenciales como el ajo, el cereal y el olivar. Las asociaciones agrarias alertan de pérdidas de cosecha, dificultades para trabajar la tierra y riesgo de enfermedades vegetales por el exceso de humedad y la fuerza del viento, según ha informado Nuria Tejado en Lanza.
Incertidumbre y pérdidas en el campo
Los profesionales del sector agroalimentario califican la situación en el corto plazo como de incertidumbre, pues aunque el agua mitiga la sequía prolongada, ha anegado parcelas y paralizado labores agrícolas. El ajo, en especial, se da prácticamente por perdido tras quedar los campos inundados, y sobre el cereal persisten serias dudas sobre su posible recuperación. Además, el acceso con maquinaria se ve comprometido en muchas zonas, lo que amenaza la sanidad vegetal de las plantaciones.
Olivar y efectos del viento
Los fuertes vientos han impactado negativamente sobre cultivos leñosos, destacando el olivar y el pistacho, con olivos jóvenes arrancados y daños en infraestructuras agrícolas, como naves y placas solares. Según las estimaciones de asociaciones del sector, la producción de aceite podría registrar una reducción aproximada del 20 % respecto a las previsiones iniciales de campaña debido al exceso de lluvia y a la interrupción de las labores de campo.
Los agricultores y ganaderos de la provincia afrontan ahora la doble lectura de este temporal: por un lado, pastos y embalses más llenos de lo esperado para la primavera, y por otro, graves complicaciones operativas y económicas para un sector clave en el tejido rural de Castilla-La Mancha.
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Martes, 17 de Febrero del 2026
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