Tener
las cosas claras exige algo más que una convicción individual: requiere
un esfuerzo compartido para acordar qué significan las cosas y cuál es
el rumbo que queremos seguir. No es solo una cuestión de ideas, sino de
entendimiento colectivo; de construir un lenguaje común que nos permita
avanzar como comunidad con coherencia, con propósito y con confianza.
En
un tiempo marcado por la incertidumbre, el ruido y la complejidad, esa
claridad se convierte en un valor esencial. Como plantea el escritor
Patrick
Lencioni en el ámbito de las organizaciones, la claridad implica
responder con honestidad y coherencia a preguntas fundamentales: quiénes
somos, qué queremos ser, qué es importante y qué no lo es. Trasladado a
una comunidad autónoma, este ejercicio adquiere
una dimensión aún más profunda, porque no hablamos solo de eficiencia,
sino de identidad, de proyecto compartido y de confianza pública.
Castilla-La
Mancha ha demostrado a lo largo de su historia que sabe reconocerse en
lo esencial. Una tierra que ha sabido equilibrar raíces y progreso,
que ha consolidado servicios públicos sólidos y que ha hecho de la
cohesión territorial un principio irrenunciable. Tener las cosas claras
aquí significa no perder de vista que el crecimiento económico debe ir
siempre de la mano de la igualdad de oportunidades;
que la evolución no puede dejar a nadie atrás; y que lo público sigue
siendo una herramienta clave para garantizar derechos, especialmente
para quienes más lo necesitan.
Aquí
tenemos claras muchas cosas. Tenemos claro que lo primero son las
personas, y por eso cuidamos de nuestra sanidad pública y de nuestros
mayores,
porque una sociedad se mide también por cómo protege a quienes más
experiencia y más vida han entregado. Tenemos claro que el futuro
pertenece a nuestros chicos y a nuestras chicas, y por eso seguimos
apostando por la educación como el verdadero motor de igualdad,
de movilidad social y de transformación colectiva.
Tenemos
claro también que defender lo nuestro no es incompatible con defender
lo común. Castilla-La Mancha seguirá defendiendo su agua, sus recursos
naturales y los intereses legítimos de esta tierra, pero siempre desde
una convicción profunda: la cohesión y la igualdad entre todos los
españoles son un patrimonio compartido que merece ser protegido.
La
claridad también es una forma de gobernar. Significa priorizar,
explicar y sostener las decisiones en el tiempo. Por eso en Castilla-La
Mancha hemos
entendido que la estabilidad y el consenso son valores imprescindibles
para avanzar. Pactar con empresarios, sindicatos, entidades sociales y
organizaciones de toda índole no es una renuncia; es la mejor manera de
construir entre todos soluciones duraderas.
Las sociedades que progresan son aquellas capaces de encontrar puntos
de encuentro incluso en tiempos complejos.
Y
tenemos claro también que el empleo debe seguir siendo la principal
herramienta de dignidad y de progreso social. Esta región lleva años
batiendo récords
de empleo porque existe una voluntad compartida de crecer sin
conformismos, de atraer oportunidades y de seguir generando confianza.
Ese esfuerzo colectivo tiene sentido cuando se traduce en bienestar real
para las familias.
Nuestro
campo forma parte inseparable de nuestra identidad. El mundo rural no
es una imagen del pasado, sino una pieza esencial de nuestro presente y
de nuestro futuro. Por eso seguiremos defendiendo una Política Agraria
Común justa y seguiremos trabajando para que cada vez más jóvenes
encuentren en nuestros pueblos un horizonte de vida, de trabajo y de
oportunidades.
Y
precisamente los jóvenes merecen una respuesta clara de las
instituciones. Merecen saber que el esfuerzo tendrá recompensa y que
podrán desarrollar
aquí su proyecto de vida. La vivienda no puede convertirse en el muro
que frene sus expectativas, ni en la razón que les obligue a renunciar a
formar una familia, emanciparse o construir un futuro con seguridad.
Este
Día de la Región coincide, además, con un momento especialmente
simbólico: medio siglo de democracia en España. Cincuenta años en los
que nuestro
país ha protagonizado uno de los mayores periodos de convivencia,
progreso y modernización de su historia. Castilla-La Mancha ha sido
parte activa de ese avance colectivo. Una tierra que ha crecido en
derechos, en servicios públicos, en autoestima y en oportunidades
gracias al esfuerzo de generaciones enteras que entendieron que el
futuro tenía que construirse desde la convivencia y el acuerdo.
Por
eso, afirmar hoy que Castilla-La Mancha tiene las cosas claras no es
una consigna. Es una declaración de identidad y de madurez colectiva. Es
reconocer
que sabemos quiénes somos, que conocemos de dónde venimos y que hemos
decidido, entre todos y todas, hacia dónde queremos ir. Feliz día de
Castilla-La Mancha a todos y todas,
Emiliano García-Page Sánchez
Presidente de Castilla-La Mancha
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Viernes, 29 de Mayo del 2026
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