Mujeres de la provincia

Mujeres de la provincia: María Fernández-Salinas Valdeolivas de la Cerda

La benefactora manchega que dejó huella en Manzanares y Arganda

Ángel Martín-Fontecha | Miércoles, 24 de Junio del 2026
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María Fernández-Salinas Valdeolivas de la Cerda fue una destacada mujer del siglo XVII vinculada a una de las familias más influyentes de Manzanares. Hija de Juan Bautista Fernández-Salinas, Regidor Perpetuo de la localidad, y de Luisa Valdeolivas de la Cerda, natural de Argamasilla de Alba, destacó por su profunda vocación benefactora y por las obras religiosas que impulsó tanto en su tierra natal como en la Comunidad de Madrid.

Orígenes y vida familiar

María nació en el seno de una familia acomodada. Sus padres tuvieron cinco hijos: Juan de Salinas, Ana, Luisa, Juan Bautista y la propia María. Contrajo matrimonio con Juan Cristóbal Heberlin, tesorero de los maestrazgos administrados por la Corona. Durante su vida matrimonial residió en Madrid, aunque tras enviudar y no tener descendencia regresó a Manzanares.

Una gran mecenas religiosa

Su legado está ligado principalmente a la fundación de dos importantes edificios religiosos.

Por un lado, promovió la construcción de la ermita de la Virgen de la Soledad en Arganda del Rey, levantada entre 1658 y 1668. Para garantizar su mantenimiento estableció un censo dotado con 1.100 reales de vellón anuales, financiado mediante diversas propiedades, entre ellas la plaza de la localidad, dos olivares y varias tierras de cultivo. La ermita sería destruida por las tropas francesas en 1808 durante los primeros compases de la Guerra de la Independencia.

La capilla de Santa Teresa en Manzanares

Su obra más recordada en Manzanares fue la fundación de la capilla de Santa Teresa en la entonces iglesia parroquial de Nuestra Señora de Altagracia.

Para llevar a cabo el proyecto obtuvo licencia del rey Felipe IV el 3 de junio de 1663. La capilla fue construida en 1666 y quedó bajo el patronazgo de sus sobrinos Juan y Cristóbal de Salinas. El templo sufrió una destrucción casi total durante la Guerra Civil de 1936, conservándose únicamente el escudo exterior con los blasones de las familias Fernández de Navarrete y Salinas.

La capilla presentaba una notable riqueza arquitectónica. Estaba cerrada por dos rejas interiores de hierro y su acceso se realizaba a través de un pórtico con pilastras acanaladas y capiteles corintios. Sobre la entrada destacaban un friso con una inscripción alusiva a la familia fundadora y un frontón curvo partido que enmarcaba el escudo nobiliario de los Fernández-Salinas.

Lugar de enterramiento de una saga familiar

La bóveda de la capilla acogió los restos de varios miembros destacados de la familia. Entre ellos se encontraban la propia fundadora, sus hermanos Cristóbal de Salinas y la Cerda —caballero de la Orden de Alcántara— y Luisa Salinas de la Cerda. También fue enterrada allí su sobrina Teresa de Salinas junto a su esposo Francisco de Acuña, alcaide del Castillo de Manzanares.

María Fernández-Salinas falleció en Manzanares el 26 de julio de 1690 y recibió sepultura en la capilla que ella misma había impulsado décadas antes, culminando así una vida marcada por la devoción y el mecenazgo.

Fuentes

  • Antonio Bermúdez García-Moreno, Estirpe de los Salinas III (2016).
    Publicaciones Antonio Bermúdez
  • Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Manzanares. Libro de Defunciones (1685-1706), páginas 34, 34-v y 35. 

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