Mucho antes de que Netflix se convirtiera en la competencia de HBO, el canal FX, es decir, FOX, también hacía series de gran calidad, siendo Sons of Anarchy y Fargo dos joyas que han perdurado y han calado en el público general. Pero hay una que muy pocos han visto y que, además, se llevó algún que otro Emmy: The Americans.
Creada por Joe Weisberg y con un reparto encabezado por Keri Russell, Matthew Rhys, Noah Emmerich, Holly Taylor, Keidrich Sellati, Alison Wright, Margo Martindale, Annet Mahendru, Brandon J. Dirden y Julia Garner, la serie nos traslada a los años 80. En los suburbios de Washington vive una familia que podría ser el prototipo de familia americana, formada por Philip y Elizabeth Jennings junto con sus dos hijos, Paige y Henry.
Todo podría ser normal si no fuera por un pequeño detalle: la pareja formada por Philip y Elizabeth es rusa, concretamente soviética, y ambos son espías del KGB.
El cine de espías es un género al que le tengo mucho cariño. He visto muchísimas películas sobre agentes secretos, desde las de James Bond, pasando por la saga Bourne, hasta películas de culto como, por ejemplo, El topo. La mayoría de estas cintas se centran más en la acción, pero en esta serie sí noto mucho más el tema del espionaje.
El matrimonio formado por Philip y Elizabeth es, quizá, la pareja de agentes más compenetrada que he visto en una serie. Ambos se dedican a sonsacar información para, supuestamente, beneficiar a su país, y todo ello gracias a la infiltración.
¿Recordáis cómo las primeras películas de la saga Misión: Imposible usaban máscaras para infiltrarse? En The Americans se usa algo parecido, aunque el espionaje y la infiltración en los hogares estadounidenses se basan más en el uso de disfraces, maquillaje y pelucas, además de adoptar distintas identidades y crear un papel.
Aunque, en el caso de Elizabeth, su mayor arma, aparte de sus impresionantes habilidades en el cuerpo a cuerpo, son sus dotes de femme fatale, además de acostarse con algún que otro hombre para obtener datos valiosos. Todos estos métodos sirven para obtener información de gran valor.
Cada misión pone muchas veces en jaque a este matrimonio. Uno de los grandes ejemplos es cuando un científico soviético llega a Estados Unidos con lo que parece ser un arma biológica, ya que, según parece, en la URSS estaban empezando a experimentar con agentes biológicos y dicha arma puede propagar una epidemia mortal en el país. Pese a que ellos dos sirven a la Unión Soviética y, en parte, están muy en contra de dicha arma, la misión consiste en proteger al científico.
Hablando de los protagonistas, cada uno de ellos es distinto y tiene sus propias motivaciones. Philip piensa que su familia podría tener una vida plena en Estados Unidos, mientras que Elizabeth cree firmemente en la causa y, sobre todo, en dar la vida por su patria.
En muchos capítulos, además de intentar cumplir la misión principal, vemos algún que otro flashback sobre la pareja cuando vivía en la Unión Soviética. También descubrimos que llevan infiltrados desde los años 60, que en realidad no se llaman Philip y Elizabeth, y asistimos al drama que viven, sobre todo por el papel de sus hijos, que no saben a qué se dedican realmente sus padres.
A partir de la tercera temporada, Paige tiene su propia trama para descubrir la verdad sobre sus progenitores y también inicia una búsqueda personal que la lleva hacia un camino más espiritual debido a la influencia del pastor Tim. Esto hace que tanto Philip como Elizabeth jueguen un doble papel con su propia hija para impedir que nadie descubra sus verdaderas identidades.
Una detalle también sobre los personajes es el papel del vecino de los Jennings. Stan es un agente del FBI que se dedica al contraespionaje, es decir, a cazar espías rusos para después interrogarlos y descubrir qué traman. Esto hace que se genere una tensión constante entre el matrimonio y su vecino, temiendo que acabe descubriendo quiénes son realmente.
Ahora bien, si algo hace muy bien The Americans, al igual que en su día hizo Mad Men, es desmitificar la década de los 80.
Seamos sinceros: la mayoría tenemos muy idealizada aquella época, y no es de extrañar. Fue el auge de la cultura pop; se estrenaron grandes películas como la trilogía de Indiana Jones; Star Wars seguía reinando en la taquilla; el funk y el rock estaban de moda, y Regreso al futuro se convirtió en un auténtico fenómeno de masas.
Pero, más allá de eso, en el contexto sociopolítico la sociedad de la época estuvo marcada por un fuerte conservadurismo debido a la elección de Ronald Reagan como presidente. Todo ello acabó conociéndose como la «Revolución Reagan». Esto significó una reducción del gasto público, un importante rearme militar frente a la Unión Soviética y, sobre todo, recortes de impuestos y una fuerte desregulación económica, sin olvidar la vuelta a los valores tradicionales, representados por la familia y la religión.
Todavía continuaban las tensiones propias de la Guerra Fría, a pesar de que el país había dejado atrás la Guerra de Vietnam. Además, el sida estaba causando estragos en buena parte de la población.
Y, por si acaso no os habéis dado cuenta, la mayoría de las películas, sobre todo las de acción, en muchas ocasiones servían también como propaganda. Porque la primera Rocky puede ser un drama sobre cómo un don nadie acaba superándose hasta convertirse en un campeón, pero Rocky IV, básicamente, viene a decir que hay que aplastar al comunismo.
Tampoco hace falta irse muy lejos. En El justiciero de la ciudad 3, los villanos son delincuentes negros de barrios marginales y latinos. Que sepáis que me lo paso muy bien viendo cómo Charles Bronson reparte tiros a diestro y siniestro, pero también es cierto que, si la película se contempla desde el contexto social de la época, deja de ser únicamente entretenimiento para convertirse, en cierta medida, en propaganda de la era Reagan.
The Americans refleja precisamente todo esto: las luces y las sombras de los años 80. Y creo que el mejor ejemplo se encuentra entre la cuarta y la quinta temporada, con el tratamiento de los muyahidines y la guerra afgano-soviética.
Ya en la temporada final empieza a vislumbrarse el principio del fin de la Unión Soviética. Aparecen distintas células de la red de espionaje soviética intentando derrocar e incluso asesinar a Gorbachov, lo que acaba poniendo en conflicto al matrimonio protagonista y hace que ambos dejen de fiarse el uno del otro.
The Americans es una auténtica pedazo de serie que hay que ver para creer. Es un magnífico estudio sobre una época tan idealizada como fueron los años 80, con unos personajes que te atrapan desde el primer minuto.
Como dato curioso, tanto Matthew Rhys como Keri Russell se enamoraron durante el rodaje de la serie y, a día de hoy, siguen juntos.
Actualmente podéis encontrarla en Disney+, y yo sí que le daría una oportunidad. Junto a Sons of Anarchy, Fargo e incluso Homeland, diría que forma parte del grupo de las mejores series que ha producido FX.
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Miércoles, 8 de Julio del 2026
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