“Vivimos en la era del postureo
burocrático. En el ámbito de la salud laboral, pocas áreas sufren tanto este
formalismo como los riesgos psicosociales. Las empresas se han vuelto expertas
en rellenar cuestionarios y archivar vistosos planes preventivos que jamás
salen de un cajón. Pero mientras los papeles dicen que todo está bajo control,
las salas de descanso y los Comités de Seguridad y Salud de Castilla-La Mancha
reflejan una realidad opuesta. El diagnóstico es nítido: evaluaciones de papel,
ansiedad real.
La salud mental no es un trámite para
salvar una sanción o blindar a una directiva. Según el Ministerio de Trabajo,
el 80% de los problemas de salud mental en la población trabajadora se vinculan
a la precariedad y a la mala organización del trabajo. Además, el estrés, la
ansiedad y la depresión ya provocan casi el 15% de las bajas laborales en
España y el 20% de las incapacidades permanentes.
Lideramos el consumo mundial de
benzodiacepinas. En las empresas de CLM, esto se traduce en ritmos inasumibles,
sobrecarga de tareas y una nociva cultura del burnout camuflada bajo el
mantra de la "resiliencia". Una evaluación psicosocial no es un test
de personalidad al empleado; es un análisis científico de cómo la organización
del trabajo enferma a la plantilla.
El marco legal en España es tajante y
no deja margen a la tibieza. Las empresas ya no pueden escudarse en que la
psicología laboral es "subjetiva":
La Ley de Prevención (LPRL 31/1995): En su art. 4.7.d, obliga a controlar los riesgos relativos a la
organización y ordenación del trabajo. Una definición que coincide con la de la
OMS de 1984. Los artículos 15 y 16 imponen la obligación fiscal de evaluar y
planificar.
Multas de la LISOS (Art. 12.6): No realizar la evaluación psicosocial es una infracción grave
con sanciones directas que van desde los 626€ hasta los 6.250€.
Criterio Técnico 104/2021 de la
Inspección: Permite sancionar no solo la falta de
evaluación, sino el uso de metodologías trampa destinadas a tapar los riesgos
reales. Además, el INSST y la Inspección recuerdan que la desconexión
digital es una medida preventiva obligatoria, exigiendo políticas internas
pactadas con el sindicato.
Recargo de Prestaciones (Art. 164
LGSS): Los tribunales castigan la inacción
empresarial imponiendo aumentos de entre el 30% y el 50% en las pensiones por
baja, pagados del bolsillo de la empresa.
Acuerdo de CLM (2022-2026): El diálogo social en la región respalda un plan de 40 millones de
euros para priorizar la salud mental. El derecho a la desconexión digital está
plenamente garantizado por el art. 88 de la LOPDGDD y el 20 bis del Estatuto de
los Trabajadores. Exigimos que deje de ser una declaración de intenciones.
¿Por qué fracasan las evaluaciones?
Porque se hacen de espaldas a la plantilla. Un servicio de prevención ajeno
lanza un enlace web con un test estandarizado y genera un informe automático.
Eso es maquillaje.
La prevención real se negocia
colectivamente en los Comités de Seguridad y Salud. Si hay "riesgo
alto" por sobrecarga, la solución no es un folleto de mindfulness
en el almuerzo; es cambiar la organización. Frente al papeleo, exigimos
propuestas claras en los centros de trabajo:
Controlar la carga de trabajo: Revisar plantillas en serio. Si hay vacantes o bajas, hay que
contratar de inmediato para que nadie haga el trabajo de dos. Las tareas deben
dejar un 20% de margen para imprevistos y descansos obligatorios. Proponemos un
"Botón de Alerta por Sobrecarga" para obligar a redistribuir
tareas en menos de 72 horas si un departamento se desborda.
Libertad y desconexión real: Reducir la microgestión asfixiante que genera estrés. Proponemos apagar
los servidores prohibiendo el envío de correos, WhatsApps o alertas de
Teams/Slack de 19:00 a 08:00 h y los fines de semana. Exigimos además
protocolos claros de sustitución para no volver de vacaciones con la ansiedad
de una montaña de tareas acumuladas.
Jefaturas saludables: Formación obligatoria para mandos intermedios sobre resolución de
conflictos y detección de ansiedad. Asimismo, reservar 15 minutos semanales
de coordinación para que el equipo priorice tareas de manera democrática.
El desorden de la dirección no se puede pagar con nuestra salud.
Como organización sindical, nuestro
compromiso es rasgar el papel formalista para atender la salud real. Detrás de
cada estadística de estrés alto hay una persona que sufre y una familia
afectada.
Es hora de transitar hacia una salud
democrática. Cueste lo que cueste, bajaremos las evaluaciones psicosociales de
los archivos polvorientos a las plantas de producción, los almacenes y las
oficinas de Castilla-La Mancha. Vuestras casillas por marcar no se van a seguir
sosteniendo sobre nuestra ansiedad real”.
Irene Ortega, coordinadora de Prevención
de Riesgos Laborales de UGT Castilla- La Mancha
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Sábado, 10 de Octubre del 2026
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