Tomelloso

El colectivo Alalimón lleva su particular mirada del año 3000 a Madrid con una exposición que permanecerá abierta hasta enero

La muestra reúne obras de 17 artistas en el espacio La Mancha en Madrid y ha tenido una buena respuesta de público en su inauguración

La Voz | Sábado, 7 de Noviembre del 2026
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El colectivo artístico Alalimón ha inaugurado este sábado en Madrid la exposición «Año 3000», una propuesta colectiva que invita a imaginar cómo será el mundo dentro de casi mil años y, al mismo tiempo, a reflexionar sobre el presente, sus contradicciones y los desafíos que aguardan a la humanidad. La muestra ha despertado un notable interés en su jornada inaugural, con una concurrida asistencia en la que han destacado especialmente numerosos amigos y vecinos de Tomelloso que residen en Madrid.

La exposición puede visitarse en el espacio La Mancha en Madrid, situado en la calle Miguel Servet, número 13, y permanecerá abierta hasta el 7 de enero de 2027, por lo que podrá disfrutarse también durante las próximas fiestas navideñas.

«Año 3000» reúne los trabajos de Karmense, José Manuel Franco, Ivonne Pastor Secco, Prado Donoso Mazuelas, Sergio Cerro, Inmaculada Pon, Mari Beni Marquina García, Lucía Martínez, David Mansilla, Manuel Valle, Anabel Corral, Blanca Bueñafé Cerdán, Mcone, Librada Martínez, Javier Cepeda, Carmen Abad y María Abad. Un conjunto de artistas que aborda, desde diferentes disciplinas y sensibilidades, una misma pregunta: ¿cómo será la vida en nuestro planeta dentro de un milenio?

Un viaje artístico al futuro para reflexionar sobre el presente

El catálogo de la exposición, con prólogo de Sergio Cerro, plantea un sugerente ejercicio de imaginación. Partiendo de la distancia temporal que nos separa del año 3000, propone mirar hacia el futuro para comprender también el camino recorrido por la humanidad y los cambios que han transformado nuestra sociedad.

La reflexión arranca de una paradoja: si el calendario cósmico de Carl Sagan comprime los 13.800 millones de años del universo en un solo año, la presencia humana ocupa apenas sus últimos instantes. Desde esa perspectiva, el futuro se convierte en un territorio abierto a múltiples posibilidades.

Las obras exploran cuestiones como la hiperconectividad, la inteligencia artificial, la tecnología, la degradación medioambiental, la supervivencia del planeta y la propia condición humana. Hay visiones inquietantes, paisajes imaginados, referencias a la exploración espacial y escenarios en los que la naturaleza parece reclamar su protagonismo.

Fotografía, pintura, ilustración, collage y técnicas digitales conviven en una exposición heterogénea que encuentra precisamente en esa diversidad uno de sus principales atractivos.

El prólogo plantea también una reflexión sobre el papel del arte en ese hipotético futuro. ¿Seguirá creando el ser humano? ¿Qué materiales y lenguajes utilizará? ¿Será todo virtual? ¿Habremos aprendido a convivir con nuestro entorno de una manera más justa?

La respuesta, como señala Sergio Cerro, no está escrita. El futuro no es un destino inevitable, sino una construcción colectiva que se va forjando entre todos.

La imaginación como punto de encuentro

Entre las propuestas recogidas en el catálogo figuran los paisajes de un mundo transformado, las visiones de una Tierra amenazada por la contaminación, los viajes espaciales y las criaturas que podrían poblar otros horizontes. También hay espacio para la memoria, los recuerdos y la relación entre el ser humano y la naturaleza.

María Abad, una de las artistas participantes, desarrolla en sus trabajos distintas posibilidades de ese porvenir, desde una humanidad adaptada a un planeta profundamente transformado hasta nuevas formas de vida capaces de convivir con unas condiciones ambientales muy diferentes de las actuales.

«Año 3000» se presenta así como algo más que una exposición sobre ciencia ficción o futuros imaginados. Es una invitación a observar nuestro tiempo desde la distancia, cuestionar las certezas y pensar qué mundo estamos construyendo.

La buena acogida de la inauguración, con una destacada presencia de amigos y paisanos de Tomelloso que viven en Madrid, ha supuesto un comienzo especialmente satisfactorio para el colectivo Alalimón. La muestra continuará abierta durante las próximas semanas, ofreciendo una oportunidad para acercarse a las distintas miradas artísticas que componen este viaje al año 3000.

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