Tomelloso

Encarnita Ramírez: “La Virgen de las Viñas cala muy dentro y te atrapa”

Siempre unida a la Patrona de Tomelloso, nos cuenta sus vivencias con María de las Viñas y recomienda que esta extraña Romería del 2021 se viva dentro de casa con alegría, a pesar de todo

Francisco Navarro | Jueves, 22 de Abril del 2021
Miembros de la Hermandad  saludan a Encarnita y le muestran a la Virgen en la Romería de 2019 Miembros de la Hermandad saludan a Encarnita y le muestran a la Virgen en la Romería de 2019

Al entrar en la casa de Encarnita Ramírez el ajetreo de la calle se queda fuera, se diluye. Una vez que cerramos la puerta se percibe un reconfortante sosiego que nos va a acompañar durante toda la entrevista. Esa paz es la que transmite nuestra entrevistada, que nos recibe con palabras de cariño. Encarnita tiene una mirada sincera, sonrisa tierna, una dulce y agradable voz y una jovialidad constante, a pesar de la edad —presume de sus 84 años— y de las profundas heridas que le ha dejado la vida. Invita a sentarse a los periodistas. Lo hacemos alrededor de una mesa camilla. Se preocupa de que estemos cómodos, es imposible no estarlo. En la pieza hay fotografías llenas de recuerdos emocionados.

Venimos a hablar con Encarnita de la Virgen de las Viñas. Siempre ha estado unida a la patrona de Tomelloso, desde su llegada en 1944. Ha sido camarera de la Virgen durante mucho tiempo, también fue Mayorala de la Romería —el diploma que lo acredita junto a una bella imagen de la Patrona luce en un lugar destacado de la vivienda—, desde hace unos años, Encarnita ve a María de las Viñas desde su balcón, mirándola a la cara.

Nos cuenta Encarnita lo contenta que está por el hecho de que, por fin, se haya solucionado —el pasado agosto se firmó la escritura— la cesión de la casa que alberga el Museo de la Virgen a la Hermandad de la Virgen de las Viñas Esa casa «iba a ser para la Virgen, así lo teníamos hablado Jesús, mi marido, y yo». Emocionada detalla el arduo proceso de adquisición de la propiedad, la posterior cesión para que fuese el museo —«un acierto», asegura— y el largo proceso administrativo que culminó este verano.

Unida a la Virgen de las Viñas desde chiquitina

La estrecha relación de Encarnita Ramírez con la Virgen de las Viñas empezó «desde chiquitina. Mi padre perteneció a la Junta de la Hermandad con Justo Espinosa y con diez años me impusieron la medalla por mi empeño». Encarnita recuerda la primera Romería, que se celebró en mayo de 1944 «había mucha gente esperando a nuestra patrona». Asegura que la Virgen «tenía un altar muy bonito en la parroquia de la Asunción, que desapareció cuando se la llevaron definitivamente a Pinilla».

Y desde entonces, desde hace 76 años, la Virgen de las Viñas atrapó completamente a Encarnita Ramírez «siempre con ella. Todas las romerías, con polvo, con agua, hemos tragado mucho polvo y nos ha caído mucha agua en Pinilla, pero con mucha ilusión. La gente tenía muchas ganas de tener una patrona».

La Virgen de la Viñas lleva casi 80 años en Tomelloso, un periodo de tiempo muy corto comparándolo con la tradición de patronazgos de otros lugares, pero ha calado muy hondo en los tomelloseros, desde el primer momento. «Cala muy dentro y te atrapa. Da gusto verla. Cuando se quiere de verdad no sabes explicar lo que sientes». Encarnita nos confiesa que «siempre he tenido mucha fe en Ella. Mi padre nos inculcó el cariño hacía la Virgen de las Viñas».

Nuestra interlocutora ha conocido, como decimos, todas las romerías, Cuando se llevaba a la Virgen a Pinilla y luego regresaba a Tomelloso. Nos relata hileras interminables de carros y galeras. O cuando vino «el embajador, creo que de Nicaragua, que fue el que trajo la imagen de la Inmaculada tan bonita que hay en Pinilla. Ese día iba yo en una galera y mi padre me presentó a aquel señor. Hay cosas que nunca se olvidan». Nota el cambio de aquellos años de las galeras «algunas muy buen arregladas» a estos de las carrozas “de verde” «con otro estilo, ni mejor ni peor, simplemente distinto».

También ha cambiado la percepción que se tiene de la imagen de la Virgen de las Viñas «ahora las fotografías son a color y con más calidad y la imagen está vestida de forma distinta a como se hacía al principio. Ahora parece que está más guapa, pero es la misma».

Una experiencia única

Asegura que ser camarera de la Virgen «es una experiencia única, es lo mas grande que hay». Es por ello que Encarnita anima «a la gente joven a que se apunte». Encarnita nos va relatando, da gusto oírla, su experiencia atendiendo a la imagen, como el grupo de camareras al que pertenecía —la segunda hornada—, todas inexpertas, vistieron a la Virgen de las Viñas en la primera Romería que ejercieron.  Durante su larga época como camarera, se cambió la forma de vestir la imagen de la Patrona de Tomelloso.

Encarnita fue Mayorala de la Virgen de las Viñas con Ángel Luis Cabañas de presidente «para mi fue algo muy grande, que coincidió con la inauguración del museo». Fue una circunstancia feliz para nuestra entrevistada, a pesar de que «ya fui con silla de ruedas» y de que la vida le había dejado dos profundas heridas.

Afirma que ella «vivía la Romería cuando me iba detrás de las Virgen». Llegaba a Pinilla con su marido, «dejábamos los trastos en la casa, que dejábamos abierta, y nos íbamos a misa». Después del servicio religioso regresaba a la casa «que se llenaba siempre. Hasta la policía nos llevaba a los niños perdidos para que los recogiesen allí los padres». Rememora con nostalgia la última Romería que pasó toda la familia en aquel lugar que ahora es el museo «fueron Ramón González, Blas Camacho. También acudió la junta de la Hermandad, el alcalde, Javier Lozano, y un montón de gente que yo no conocía».

Y después de la comida «Jesús y yo nos veníamos detrás de la Virgen. Lloviera o no… Nos llovió un año lo que no está escrito. Mira que llueve todos los años, pero aquel que digo fue increíble. Pero entre Chon Pedraza y Jesús, mi marido, animaron los romeros y a la gente que estaba en la calle».

Esperanza

Encarnita, a preguntas de los periodistas, asegura que tanto la Virgen de las Viñas como la de Lourdes la han ayudado en el duro camino que ha tenido que recorrer «me han dado mucha esperanza, siempre lo digo, y me han ayudado mucho». Y esa esperanza se le nota, y mucho.

Califica de «muy triste» que no se hayan podido celebrar dos romerías debido a la pandemia «afortunadamente ya han podido cambiar de vestido a la Virgen de las Viñas». Muestra con la tablet lo bella que ha quedado la imagen tras haberla revestido la pasada semana. Nos aclara que el vestido que lleva puesto no lo donó ella. Encarnita Ramírez siguió el pasado año, y lo hará este, los actos online programados para la Romería. También con las retransmisiones de la parroquia de la Asunción «me gustan mucho las cosas de mi pueblo».

Considera Encarnita que ha crecido el fervor a la patrona de Tomelloso en este tiempo de pandemia «la gente está deseando ver a la Virgen de las Viñas. Lógicamente, quien más o quien menos, se retiene por la situación sanitaria».

«Es una bendición muy grande poder decirle hola a María desde el balcón de tu casa. Es algo muy grande», pero por otro lado, nos confiesa que considera un halago excesivo que paren y giren la imagen para que ella la pueda ver.

Para acabar, pide a los tomelloseros «que se celebre la Romería, aunque sea dentro de casa y cumpliendo las normas sanitarias. Que digan muchas veces “¡Viva la Virgen de las Viñas!”. Y que todos vivamos ese día con alegría, a pesar de todo». Y proclama emocionada para acabar que «la vida sigue y el año que viene vamos a tener la romería más grande de España».

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