Tomelloso

Jesús Martínez: “Las sevillanas de la Virgen de las Viñas tuvieron un gran éxito”

El cantaor tomellosero recuerda como se fraguó el proyecto de aquel disco que llegó a ser Superolé

Carlos Moreno | Viernes, 23 de Abril del 2021

En la algarabía de músicas que se escuchan en la Romería, siempre sobresalen las Sevillanas a la Virgen de las Viñas de Jesús Martínez. Hace más de un cuarto de siglo, el cantaor tomellosero y eterno conserje del Instituto Eladio Cabañero puso todo su empeño en la grabación de un disco que gozó de gran aceptación por parte del público. Ahora que se acerca la Romería, aunque la celebración haya tenido que ser suspendida a causa de la pandemia, es buen momento para recordar aquel gran proyecto y hablar con un hombre trabajador que se entrega en cuerpo y alma a todo lo que tenga que ver con la Patrona de Tomelloso y las raíces más auténticas de la ciudad.

-Han pasado ya muchos años desde que salieron las Sevillanas a la Virgen de las Viñas pero siguen plenamente vigentes…

-Sí es cierto. Siguen ahí y después del tiempo que ha pasado es un orgullo y una satisfacción para mí.

-¿Cómo se gestó el proyecto?

-Fue en el año 1995, han pasado ya veintiséis años. En los ratos en los que el trabajo me lo permitía, sobre todo por las tarde, saqué las letras de sevillanas y también de algunas jotas y fandangos naturales.  Ahí surgió la idea de sacar unas sevillanas para nuestra Patrona. Inicialmente se lo planteé a la gente de mi grupo de entonces, Amanecer, con la intención de que el dinero que se consiguiera fuera para el grupo, pero me dijeron que lo hiciera yo solo. Entonces fue cuando contacté con Justo Torres y alcanzamos un acuerdo para llevarlo a cabo.

-Unas sevillanas para una tradición manchega, ¿no resultó un poco chocante al principio?

-Bueno, según se mire porque la seguidilla manchega tiene también sus raíces en Andalucía. Se trataba también de aprovechar los muchos y buenos flamencos que hay en nuestra ciudad. Cantaores y guitarristas de  gran nivel y solera y muchísimos aficionados. La mejor prueba es los muchos grupos de flamenco que hay Tomelloso. Este fue el motivo de agasajar a nuestra Patrona con unas Sevillanas.

-¿Cómo recuerda los momentos de la grabación del disco?

-Por entonces empezaron los CDs, casi se puede decir que fui pionero en esto y recuerdo la grabación del disco con mucho cariño. Tenía contactos en Madrid y la verdad es que se hizo un trabajo muy bueno. El gerente de la fábrica que hizo los CDs en Leganés resulta que ¡era de Tomelloso!. Cuando le dije la fecha para la que necesitábamos los discos, se quedó dudando, pero me dijo: “basta que eres de Tomelloso para que tengas las copias ese día”. De hecho, tenía entonces un trabajo gigantesco de trescientas mil copias para Argentina y lo aparcó para meterse de lleno con lo nuestro. El disco tuvimos que depositarlo en la biblioteca nacional, en la Sociedad General de Autores y también en la biblioteca de Tomelloso dejamos muchos. 

-¿Se les dio bien la venta?

-Justo vendía su cintas por un lado y yo las mías y la verdad es que se nos dio muy bien. Vendimos miles. En uno de los lugares que más vendimos fue en Ibi. Estuvimos tres años de gira y en el Teatro de Ibi, que es precioso, se venía abajo. La gente se emocionó mucho. Una mujer me dijo que cuando estaban trabajando en la fábrica de juguetes les ponían la cinta y se les ponían pelos de punta. Las sevillanas tuvieron un éxito tremendo nos la pidieron de muchos sitios.

-Donde más se pudo escuchar fue en  Radio Olé, ¿no es así?

-La cinta fue Superolé a nivel regional, en la cadena de Socuéllamos. Más adelante la lleve a Madrid, sabiendo que era difícil que allí la promocionaran porque recibían cientos de trabajo cada día. Dejé los discos y mi gran sorpresa que al cabo de quince días me llamaron y me dijeron que habían acordado promocionar el disco. Me fui de nuevo a Madrid y les lleve veinticinco compact disc; de este modo las sevillanas se pudieron escuchar en todo el país.

-Imagino que sentirá mucha emoción cuando llega al Santuario y ve a la gente bailando sus sevillanas, ¿no es así?

-Me han pasado muchas cosas con el disco, anécdotas muy bonitas, de emocionarme mucho.  Fuimos a Francia y una asociación  de españoles que había allí adquirió tres cajas con cien cintas cada una. Recuerdo como bailaban las sevillanas y lo que disfrutaron. La presentación la hicimos en el Hotel Ramomar en una cena espectáculo a la que asistieron seiscientas personas. Otra cosa muy bonita pasó en una excursión de los alumnos de bachillerato. Se fueron de excursión a Galicia y estando en el hotel pusieron la radio y mira por donde sale Jesús Martínez cantando las sevillanas de la Virgen de las Viñas. ¡Pero bueno, el conserje también por aquí!, decían los muchachos (risas).

-¿Significa mucho la Romería y la propia figura de la Virgen de las Viñas para usted?

-Siempre me he volcado con la Romería. Desde los doce años estuve cantando con el grupo Virgen de las Viñas que dirigía Alfonso Cuesta, una persona increíble que hizo mucho por el folklore de nuestro pueblo. Un creador incombustible que, a mi juicio, que debería haber tenido un mayor reconocimiento en nuestra ciudad. Creó muchos bailes y fue el artífice de la llegada del grupo a muchos puntos de España y también del extranjero. 

-Pero luego se acabó decantando por el flamenco…

-La de los Coros y Danzas fue una etapa muy bonita, pero te obligaba a unos horarios para actuar, suponía cierto sacrificio y tener que sacrificar muchas horas con la familia y efectivamente  me acabé decantando por el flamenco. Reconozco que no tenía muchos conocimientos del género, pero sí tenía voz y  echándole muchas horas e ilusión fui educando esa voz.

-Lástima que no tengamos Romería este año, ¿cómo lleva usted está situación tan atípica?

-Mal, como otros muchos tomelloseros. He sido muy romero, he participado en carrozas, he jugado a los palos de Madrid y otros juegos y he cantado jotas con los grupos folklóricos

-¿Cuántos años lleva trabajando en el Instituto Eladio Cabañero?

-Me presenté a una plaza de conserje en unos tiempos en los que nadie quería ser. Había otro aspirante que parecía que iba a ser el elegido, pero falló y me avisaron a mí. Llevo ya 42 años en el Instituto, donde además viví doce años, crié a mi familia y que ha sido como mi segunda casa. He estado con muchos directores, desde Gloria Casero, Ángel Luis Cabañas, Francisco Zafra, Fernando Ruiz de Osma, Pablo Ortiz, Jerónimo Pedrero, Antonio Ropero…En fin toda, una vida aquí con buenos recuerdos de los profesores y también de muchos alumnos.


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