Opinión

Consecuencias económicas y sociales de la emergencia climática: el trilema de las tres es (2)

Martín Ruiz | Miércoles, 15 de Septiembre del 2021

El último informe del grupo 1 de científicos que estudia el cambio climático (IPCC), hecho público el 9 de agosto, lo confirma ya sin dudas: Los humanos estamos alterando el clima de forma radical, lo que va a tener consecuencias nefastas para la humanidad, salvo que tomemos medidas radicales ya. Las conclusiones del informe tienen una importancia científica, política, geopolítica y económica sin parangón. Cada frase validada en el Resumen para Responsables de Políticas tiene un impacto potencial de miles de millones de euros para diversos países. El texto es un apoyo (objetivo, completo, comprensible y utilizable) para orientar, junto a la sociedad civil, la elección de las medidas que deben tomarse para limitar el calentamiento global y desarrollar estrategias de adaptación.

El desajuste climático se debe a los gases resultantes de la combustión de máquinas, motores de vehículos y calefacciones; a los generados en procesos productivos industriales y agrícolas y de la digestión del ganado, entre otros.  Las máquinas, usando petróleo  gas y carbón, han acelerado la expansión económica, social y demográfica de la humanidad, generando riqueza y bienestar; han facilitado la fabricación de fitosanitarios para la agricultura, que ha producido alimentos para nutrir a la población del planeta, pero… a costa del consumo acelerado de recursos naturales y del aumento de emisiones de CO2. El hiperconsumo, alimentado por la abundancia de energía, ha alterado profundamente los principales equilibrios planetarios, contaminando y generando gases que se depositan en la atmósfera, atrapan radiación infrarroja y provocan el calentamiento global y un cambio catastrófico del  clima.

CATÁSTROFES Y DESTRUCCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE POR TODO EL PLANETA

Ejemplos hay a miles, desde la pérdida de biodiversidad generalizada hasta incendios salvajes como los del año pasado en Australia a los que siguieron inundaciones desconocidas, o la actual sequía en Taiwan que amenaza con paralizar la fabricación de dos tercios de los chips electrónicos del planeta. La sequía en Estados Unidos afecta a 40 millones de personas de Colorado, Montana, Dakota del Sur, Idaho y Texas: no habrá agricultura en varios años: por cada grado suplementario de temperatura se prevé una bajada del 9% del nivel del agua. Los trastornos para la vida diaria ya están aquí: las autoridades federales de Estados Unidos han decidido este agosto el primer racionamiento del agua del río Colorado, que afecta a 40 millones de estadounidenses.

La ola de calor en Canadá y norte de USA es un ejemplo extremo del caos climático planetario: 50ºC en el paralelo 51 es algo insólito en la historia de la humanidad. Omar Baddour, jefe de Vigilancia del Clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) explicaba que “las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEIs) provocan un aumento de las temperaturas globales”. El calentamiento global no solo está causando un incremento de la temperatura media en el planeta —ya es 1,2 grados más cálida que antes del periodo industrial (1850)— sino también un aumento de la frecuencia de las olas de calor. Como consecuencia de esta situación los precios mundiales de soja y maíz se han disparado.

Después de las mortíferas inundaciones sufridas por Alemania y Bélgica nadie duda ya de la existencia del cambio climático y de sus terribles efectos. Con 150.000 hectáreas quemadas no hay perspectivas de apagar los incendios del Oeste de Estados Unidos hasta finales de octubre. Los peligrosísimos incendios de Siberia, donde se están quemando más de 8,5 millones de hectáreas de permafrost, liberan miles y miles de toneladas de gas metano que  aumentarán el efecto invernadero y el caos climático. El furor de los incendios en Turquía, Sicilia, Cerdeña, Grecia, Túnez, España y Argelia es desconocido, con centenares de miles de hectáreas quemadas. En la provincia china de Henan 500.000 personas han debido ser evacuadas por inundaciones que han dejado, en unas horas, la lluvia de un año entero.

El domingo 8 de agosto se registraron 187.114 incendios en todo el mundo, 50.000 más que el récord anterior (138.680 el 9 de septiembre de 2020). Las observaciones de la Nasa, gracias al satélite NOAA-20, permiten detectar cada día todos los focos de incendio en todo el mundo y muestran que todos los continentes están afectados. Según la Agencia Federal de Protección de los Bosques, unos 8,68 millones de hectáreas de bosque se han convertido en humo en Siberia este 2021. La NASA anunció que el humo de los incendios en Yakutia había "viajado más de 3.000 km para llegar al Polo Norte, lo que parece ser la primera vez en la historia registrada". En 2021, los incendios forestales ya han liberado más de 505 millones de toneladas de CO2. En España a los incendios incontrolables del verano se han sumado las inundaciones por DANA, todo ello relacionado con el cambio climático.

Un estudio publicado en la Geophysical Research Letters afirma que entre 1952 y 2011 el número de días de verano en el hemisferio norte aumentó de 78 a 95. Al mismo tiempo, el número de días de invierno disminuyó de 76 a 73. La primavera y el otoño también se redujeron, de 124 a 115 días y de 87 a 82 días, respectivamente.

La OMM avisa en su informe anual de que existe un 90% de probabilidades de que al menos uno de los años entre 2021 y 2025 se convierta en el año más cálido jamás registrado. Su secretario general alerta: “el aumento de las temperaturas significa más deshielo, mayor nivel del mar y más olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos".

El periódico The Guardian de 17 de mayo informa del último estudio de la Universidad Ártica de Noruega y del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (Alemania): una importante porción de la capa de hielo de Groenlandia esté al borde del punto de inflexión, tras el cual el deshielo acelerado será inevitable. El hielo equivalente a entre 1 y 2 metros de subida del nivel del mar ya está condenado a derretirse. La corriente del Golfo, que calienta la Europa Atlántica, está en un punto crítico: si llega a pararse vamos a pasar mucho frío.

Para terminar citaremos la plaga que sufren hoy los olivos italianos : el cambio climático está detrás de la bacteria Xylella fastidiosa que ha obligado a talar más de un millón de olivos y que ha llegado ya a la península ibérica, amenazando con contagiar al olivar. No tiene cura, por lo que una infección puede acabar arrasando buena parte de un cultivo generando cuantiosas pérdidas. S i esto llega a ocurrir la agricultura y la economía españolas sufrirían un impacto catastrófico: la plaga podría suponer para el olivar pérdidas de unos 17.000 millones de euros en unos 50 años. Cantidad a la que habría que sumar el impacto sobre  los cítricos valencianos y las cerezas del Jerte entre otros cultivos peninsulares. Según estimaciones de la Unión Europea 300.000 puestos de trabajo estarían amenazados.

El demoledor informe del IPCC no deja lugar a dudas: Debemos descarbonizar, radicalmente, nuestras sociedades y economías. Urgente: salir de los combustibles fósiles y pasar a las energías renovables, lo que requiere cambios importantes. No será fácil: los lobbies del petróleo, del automóvil y de la aviación intentan frenar este proceso, al igual que los países ricos en petróleo y carbón, como Arabia Saudí, Australia, Rusia y Brasil. Y no será suficiente con tomar medidas que traten de mitigar los efectos a largo plazo: hay que adaptar las viviendas, las ciudades, la vida y la actividad económica a los síntomas y al nuevo contexto...

UN SISTEMA ECONÓMICO QUE DESTRUYE LA NATURALEZA Y ALTERA EL CLIMA

El sistema económico actual se asienta en cadenas de producción complejas, de alto consumo energético, que perpetúa nuestra dependencia de los combustibles fósiles, emiten mucho CO2 y nos hacen vulnerables al riesgo de interrupción del suministro. El sistema económico actual agrava la crisis climática. No se trata de reformarlo sino de transformarlo en profundidad. Descarbonizar nuestras economías  conlleva modificar en profundidad un sistema económico basado en el hiperconsumo y en el enriquecimiento de unos pocos a costa del medioambiente y de la explotación de los más débiles; y una civilización basada en quemar combustibles fósiles para desplazarnos, producir todo tipo de bienes, muchos de ellos inútiles, aclimatar las viviendas y producir alimentos.

¿Es compatible la fabricación y consumo sin límites de objetos, la explotación desaforada de recursos minerales, agua y bosques, la obsolescencia programada, con el sistema Tierra? Esta es la pregunta que hay que responder.

¿QUÉ PROPONEN LOS CIENTÍFICOS?                                                                                                                                               En 2019 más de 11.000 científicos de todo el mundo han suscrito un manifiesto en el que declaran la emergencia climática y plantean 6 medidas urgentes para hacerle frente. El manifiesto, publicado en la revista “Bioscience” va acompañado de un análisis científico que recopila datos a lo largo de más de 40 años. En el estudio se corrobora el deterioro de los “signos vitales” del planeta. Proponían 6 medidas para suavizar el choque climático:

1. Transición energética, sustituir los combustibles fósiles por energías renovables limpias, y eliminar los subsidios a las compañías de combustibles fósiles. Cada año los gobiernos gastan 485.000 millones de euros para, artificialmente, bajar el precio de carbón, gas y combustibles derivados del petróleo (AIE) y cerca de 200.000 millones de euros en exenciones fiscales para los consumidores de gasolina, gasóleo y queroseno en los 39 Estados miembros de la OCDE.

2. Freno a los gases contaminantes: reducir de manera inmediata las emisiones contaminantes como el carbono y el metano, compuestos responsables del efecto invernadero.

3. Protección de la naturaleza: restauración y protección de ecosistemas como bosques, praderas y humedales para mantener la diversidad. Una parte de la agricultura actual deberá dedicarse a la restauración de ecosistemas.

4. Cambios en la alimentación: los expertos reclaman una dieta basada esencialmente en vegetales y menor consumo de productos animales. Así se liberarán tierras agrícolas para el cultivo de alimentos humanos, en vez de para el ganado. Sí, comer menos carne, sobre todo roja, es bueno para las personas y para el planeta.

 5. Estabilizar la población: Los expertos instan a estabilizar la población mundial, que según las estadísticas aumenta en más de 200.000 personas cada día, utilizando enfoques que garanticen la justicia social y económica.

6. Cambios en la economía: reformar la economía basada en combustibles fósiles; reducir la explotación de ecosistemas; alejar los objetivos de crecimiento del producto interior bruto y la búsqueda de la riqueza; caminar hacia un modelo económico de decrecimiento y solidaridad.

 

A primeros de agosto se filtraba el informe del grupo III del IPCC. Sus propuestas son más radicales:

-Dejar de construir centrales de gas y cerrar en 10 años las que están ahora en funcionamiento; reducción radical del consumo de carne, para pasar a una dieta mucho más vegetal; reducir la movilidad, es decir ir a menos sitios y, en todo caso, en tren y no en avión; dejar de abusar de la calefacción y del aire acondicionado; aumentar drásticamente la producción de electricidad con fuentes renovables. Las ciudades deberán ser más densas, compactas y que se puedan recorrer a pie; será forzosa la instalación masiva de parques, vegetación urbana, huertos urbanos y "techos y fachadas verdes", capaces de reducir las emisiones y de mitigar el calor y mejorar la salud pública…

Los científicos también proponen pasar del coche térmico al coche eléctrico (pero cuidado, en 2020, sólo uno de cada 50 coches nuevos en todo el mundo era eléctrico. Incluso si todos los coches nuevos que salen hoy de las fábricas fueran eléctricos, se necesitarían entre 15 y 20 años más para sustituir el parque automovilístico mundial de combustibles fósiles. Los camiones pesados, los barcos y la aviación lo van a tener mucho más difícil).

Por último, a primeros de septiembre, más de 200 revistas científicas de todo el planeta han publicado un editorial conjunto instando a los gobiernos a transformar nuestras sociedades y nuestro modo de vida con medidas como el rediseño de los sistemas de transporte (favoreciendo el ferrocarril frente a coches y aviones), las ciudades (que deben llenarse de árboles, reducir la circulación del vehículo privado y aumentar los carriles bici y el transporte público), la producción y distribución de alimentos (que deben pasar a cultivo ecológico y de proximidad), los sistemas sanitarios y los mercados financieros. Será precisa una gran inversión, pero "tendrá enormes beneficios económicos y sanitarios, como la generación de empleos de alta calidad, la reducción de la contaminación del aire, el aumento de la actividad física y la mejora de la vivienda y la dieta".  No son solo palabras: según estudios de la Oxford Smith School of Enterprise and the Environment el rendimiento medio anualizado de los fondos de inversión en renovables y con criterios medioambientales, a 3 años, es del 15,34%; el anualizado a diez años es del 12,23%.

No hacer nada nos conduce a la catástrofe. Antonio Turiel, doctor en Física e investigador del CSIC lo explica en su entrevista en rtve.es: “Con 2 grados de aumento de la temperatura global, en verano en España serían habituales temperaturas de 50 grados, porque aquí la subida está siendo más grande que la media mundial. Un incremento de 3 grados a nivel mundial querría decir que aquí se superarían los 60 grados. Y 60 grados es incompatible con la vida… en España la única zona habitable realmente sería la cornisa cantábrica y alrededores. El resto sería inhabitable, salvo alguna zona del Pirineo y Prepirineo”.

ADELANTARSE Y GESTIONAR LOS PROBLEMAS MEJOR QUE SUFRIRLOS

Algo que se conoce, que se prepara, es menos doloroso que algo que llega de improviso. Como los problemas ya están aquí y se van a acentuar, la ciudadanía, nuestros políticos y dirigentes debemos tener en cuenta una máxima: un problema, una limitación que se gestiona es mejor que una limitación que se sufre de golpe. Estas reflexiones nos llevan al siguiente capítulo de esta serie, dedicado a los avances en robótica e Inteligencia Artificial y a la necesidad de una renta básica.

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