Descubriendo Tomelloso

De los apellidos de Tomelloso (VI). Ortiz (primera parte)

Ángel Martín-Fontecha | Lunes, 2 de Mayo del 2022

Al iniciar estos monográficos sobre los apellidos tomelloseros ya indiqué que el escudo que se presenta de cada linaje es algo puramente anecdótico. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las familias no tienen procedencia noble o hidalga por lo que en realidad, en muchísimos casos, no nos corresponde portar ningún emblema familiar. El escudo pertenece a UN solo linaje, es decir, a UNA rama familiar de un apellido. Si no somos descendientes directos de ESE linaje familiar, no tenemos el derecho de usar las Armas (el escudo de armas) que le fue concedido a ESA familia.

Este hecho es más significativo cuando nos referimos a los apellidos más extendidos a lo largo de la historia por la geografía nacional. Intentar resumir el linaje en unas solas líneas, y en uno solo escudo, es muy aventurado pues las procedencias de las numerosas familias pueden ser muy distintas.

Esto ocurre, por ejemplo, en el apellido que en este capítulo nos ocupa: Ortiz. Hay distintas versiones para los orígenes de este apellido y distintas ramas familiares que portaron blasón. Intentar resumir estas propuestas en sólo una, que además está impregnada de unos tintes legendarios poco verosímiles, es una conclusión algo pretenciosa.

De esta versión que nos habla de un origen cuasi fabuloso, relacionándolo con antiguos Duques de Normandía, poco que desarrollar. Lo cierto es que desde tiempos antiguos se difundió por todas las regiones de España y que muchas de las numerosas familias Ortiz no tienen común origen, ni proceden de un mismo primitivo solar y tronco. Por el contrario; son tan varias y dispares sus procedencias, que no existe entre la mayoría de ellas ningún vínculo de parentesco, ni la más leve y pretérita comunidad de sangre; por tanto sería muy aventurado aplicar esa procedencia a las numerosas familias Ortiz que se extendieron por todas las regiones de España.

Cercano geográficamente a nosotros tenemos la presencia del apellido Ortiz entre los mozárabes de la ciudad de Toledo en la época de su reconquista por el rey Alfonso VI de Castilla. En el año 1167 desempeñaba el cargo de Alcaide don Orti Ortiz, y hay datos históricos recientes que comprueban que sus descendientes, en distintas ramas, han existido en la Ciudad Imperial, sin interrupción en los siglos, hasta nuestros días.

Siglos después el apellido Ortiz es reconocido como apellido mozárabe de Toledo, según se deduce de la Copia de la Bula de la Confirmación de la Concordia entre Latinos y Mozárabes, del papa Julio III (1553).

Otras ramas de Ortiz con orígenes en el Reino de León, cercanas a nosotros las tenemos en Almuradiel (Ciudad Real) o Almagro (procedentes de la villa de Espinosa de los Monteros en Burgos).

Más de una decena de escudos heráldicos podemos encontrar para tantas familias portadoras del apellido Ortiz. Por proximidad a nuestra comarca mostramos los siguientes:

- Del Ortiz castellano, procedente de las montañas de Burgos. En campo de oro, una estrella de azur; bordura de plata, con ocho rosas de gules: Una segunda bordura componada de gules y plata.

- Otros extendidos por Castilla: En campo de gules, un león rampante de oro, acompañado a la diestra de un lucero del mismo metal.

- De los de Asturias que se extendieron también por Castilla: En campo de azur, un león rampante, de oro; bordura de plata, con ocho rosas de gules.

- Una rama asentada en Madrid: en plata, cinco veneras (concha de la vieira) de gules puestas en aspa.

Los primeros Ortiz asentados en Tomelloso los encontramos en los tiempos en el que el lugar se iba convirtiendo en un asentamiento poblacional estable. Así tenemos a Juan Ortiz o García Ortiz “el Viejo” que en 1526 eran labradores de la alquería de Tomelloso. También entre los fundadores de la primitiva villa de Tomelloso nos encontramos a Blas Ortiz (hacia 1531). Este personaje también es uno de los que solicita “poder administrar los sacramentos en la Iglesia“ de Tomelloso y así no depender de la de Socuéllamos.

La presencia de estos Ortiz dentro de los primeros pobladores del Tomelloso del siglo XVI son procedente de la localidad de Socuéllamos que era la matriz administrativa de este lugar. No es raro, por tanto que en algunos expedientes de la Inquisición, los acusados aparezcan relacionados en ambas localidades. Son los casos de las doncellas María Ortiz (1582) o Catalina Ortiz (1604), ambas acusados por blasfemias por el Santo Tribunal.

Uno de los primeros alcaldes de los que tenemos referencias en Tomelloso es García Ortiz, quien fue testigo de cómo el 14 de diciembre de 1592 se le concedía a Socuéllamos “la posesión de la dicha villa del Tomelloso y sus términos y jurisdicción”.

De los primeros Ortiz de lo que había referencia en el desaparecido Archivo Parroquial de Tomelloso (y una vez más agradeciendo sus aportaciones a Rafael Olmedo Pérez) tenemos Francisco Ortiz, que nació a finales del siglo XVI y que se casó en Tomelloso con María López- Gordo en 1626. De este matrimonio nacería Juan Ortiz López-Gordo (que se casó en 1675 con Bernarda Caro de Nieva) y que tuvo como descendiente a Francisco Ortiz Caro de Nieva.Para no ahondar en un listado profuso de personajes y fechas me permito transcribir el árbol genealógico de esta rama de los Ortiz de Tomelloso en el gráfico que adjuntamos.

Del 31 de Enero de 1747 tenemos la referencia de don Paulino Ortiz, alcalde de la Santa Hermandad de Tomelloso. De este mismo personaje, el 31 de Agosto de 1772, nos encontramos su querella (recogida en el Archivo Histórico de Alcázar de San Juan) contra Juan alias “Abujeta” un pastor del ganado de la propiedad del alcazareño Juan Antonio Saavedra, por daños en unos sembrados de su propiedad.

Otros portadores del apellido Ortiz en la época, extraídos del Catastro del Marqués de Ensenada, eran como labradores: Pedro Ortiz de Nieva, de 35 años y que aparece con el oficio de “Regidor Perpetuo” (uno de los grandes propietarios locales con 23 propiedades en el término tomellosero y sus alrededores), José Caro Ortiz, Juan Flor Ortiz, José Ortiz Salazar, Manuel Ortiz Burillo, Pedro Parra Ortiz, Pedro Ginés Ortiz y Pedro Ortiz Velasco. Destacar también, por excepcional en la época, la referencia a las labradoras Catalina Ortiz y Antonia Ortiz (ambas en estado de viudedad).

Como jornaleros nos encontramos a Francisco Parra Ortiz, los hermanos Francisco y Juan Ortiz Salazar y los hermanos Francisco y Juan Ortiz Quiralte. Con el apellido Ortiz también nos encontramos otras profesiones como la de boticario de Diego López Ortiz, la de barbero sangrador de Félix Ortiz o de Pedro Ortiz Olmedo como agrimensor.

También es este mismo Catastro, tenemos al tomellosero Pedro Ortiz Burillo, labrador de 44 años, que en las relaciones de la vecina Campo de Criptana aparece como propietario de 4900 cepas en el término criptanense.

Debemos hacer un paréntesis para profundizar en el título de Regidor Perpetuo que diferentes tomellloseros apellidados Ortiz llevaron en la localidad. Este título corresponde a lo que hoy conocemos como concejal, pero con la particularidad que se compraba el cargo y se pasaba de generación en generación. No solo este cargo se adquiría mediante una contraprestación económica, en el caso de Tomelloso a finales del siglo XVII también se vendieron los cargos de la Secretaría del Ayuntamiento y la Escribanía Pública (Notaría).

El cargo de Regidor Perpetuo lo llevó en primera instancia Alfonso Martínez Caro. A su muerte, le fue otorgado por el rey Carlos II, en Madrid el 16 de agosto de 1684, a José Caro de Nieva. Al fallecer José Caro el cargo recayó en Pedro Ortiz Gordo Burillo –su yerno- (16 de febrero de 1716) y finalmente, el 8 de enero de 1740 en Pedro Ortiz de Nieva (el 8 de enero de 1740).


En el documento donde se detalla la transmisión de este título se indica que a la muerte de José Caro de Nieva se tuvieron que repartir entre sus herederos dos mil doscientos reales de vellón (parte para su viuda Ana Jiménez de los Herreros y parte para su hija María Nieva Caro –mujer de Pedro Ortiz Gordo Burillo- y otros descendientes. )

Los trámites burocráticos de 1740 para la legitimidad del título de Regidor Perpetuo en la persona de Pedro Ortiz de Nieva fueron supervisados por los alcaldes tomelloseros Don Pedro López Rodrigo y Don Diego García Castellanos.

De las primeras décadas del siglo XIX para conocer las circunstancias sociales de una localidad podemos estudiar los diferentes alistamientos de reclutas que año tras año se iban sucediendo para la realización del servicio militar. En el caso de Tomelloso y para el año 1834 nos encontramos los siguientes “mozos solteros y viudos, sin hijos, entre 17 y 36 años”:

- Ramón Ortiz, hijo de  Pedro, en calle Socuéllamos; exento por  ser  hijo  de  padre sexagenario pobre.

.- Juan Ortiz, hijo de Baldomero, en la calle Cruz Verde; útil.

- José y Rufino Ortiz, hijos de Ramón, en la calle Belén (actual calle del Reverendo Eliseo Martínez); útil.

- Agustín Ortiz, hijo de Pedro, en la calle San Francisco (actual calle Don Víctor Peñasco); útil.

- Juan Ortiz, hijo de Juan Pedro, en la calle San Francisco; útil.

- Tomás Ortiz, hijo de Marcelino, en la calle San Francisco; útil.

- José Ortiz, hijo de Benito, en la calle del Charco (actual calle de Francisco García Pavón); útil.

- Francisco Ortiz, hijo de Juan José, en la calle del Charco; útil.

- Froilán Ortiz, hijo de Juan, en la calle del Charco; útil.

- Pedro Ortiz, hijo de Valentín, en la calle del Charco; útil.

- Francisco Ortiz, hijo de Francisco, en la calle del Campo; útil.

En el listado de electores contribuyentes de noviembre de 1877, tenemos los siguientes en Tomelloso con el apellido Ortiz:

- Benito Arias Ortiz, en la calle Mayor ((actual calle de Francisco García Pavón).

- Claro Arias Ortiz, en la calle Socuéllamos.

- Esteban Ortiz López, en la calle San Roque.

- Francisco Arias Ortiz, en la calle Cruz Verde. Este tomellosero ejerció como Alcalde de la localidad en el último cuarto del siglo XIX..

- Fernando López Ortiz, en la calle Toledo.

- Juan Pablo Ortiz Espinosa, en la calle la Feria (actual calle Don Víctor Peñasco).

- Juan Ortiz Flor Rodrigo, en la calle Alcázar.

- José Antonio Ortiz Lara, en la calle Alcázar.

- Juan Francisco Ortiz Rodrigo, en la calle Cervantes.

- José Antonio Jiménez Ortiz, en la calle Toledo.

- José Antonio Ruiz Cepeda, en la calle Molino Viejo (actual calle de Alfonso XII).

- Lucio Ortiz Cobo, en la calle San Roque.

- Patricio Ortiz Flor, en la calle Molino Viejo.

- Silverio Ortiz Flor, en la calle el Monte.

- Santiago Carretero Ortiz, en la calle Nueva.

- Vicente Ramírez Ortiz, en la calle Mayor.

- Primo Ramírez Ortiz, en la calle Mayor, Como detalle era propietario y fabricante de alcoholes, cuya bodega es la que ahora ocupa la urbanización “la Chimenea”. Era el abuelo materno de Francisco Martínez Ramírez “el Obrero”.

De la última década tenemos a Mamerto Ortiz como propietario de una casa (tasada en 518 pesetas) en la antigua travesía del Calvario que fue adquirida por el ayuntamiento para crear la actual calle del Rosario y que por la misma pudieran transitar los carruajes.

Cómo término de esta primara parte paramos en la biografía de Francisco Ortiz, un tomellosero humilde de profesión “carbonero”, cuyo afán de superación le convirtió en un personaje muy importante de la sociedad conquense (ciudad a la que se trasladó).

Desde el origen de Tomelloso muchos hombres se dedicaron a la profesión de carboneros y ésta se mantuvo en la localidad hasta los años setenta del pasado siglo XX. Viviendo casi todo el año en el monte utilizaban la madera para elaborar carbón vegetal que luego vendían. Su figura fue muy típica en los pueblos, con sus silbatos y trompetillas, junto a sus ennegrecidos carros, esperando que las vecinas salieran a la calle para comprar carbón para cocinar o para los braseros.

En abril de 1906 en el periódico El Obrero de Tomelloso apareció la noticia de que unos días antes, el 28 de marzo, había fallecido en Cuenca el tomellosero Francisco Ortiz que desde niño y “hasta la edad madura” ejerció como carbonero en su localidad natal. Sin embargo en la notica se dan detalles de una evolución vital muy interesante. Siendo analfabeto comenzó con más de veinte años a aprender a leer y escribir y “aprendiendo más tarde los rudimentos de a ciencia”. En pocos años fue reconocido como un buen químico y físico, un buen dibujante y un experto en el cálculo. Inventó un procedimiento para impermeabilizar tejidos y llegó a ser socio de la Academia de Invenciones de París. Fue un importante político en la sociedad de la ciudad de Cuenca en los últimos años del siglo XIX. Sin duda un personaje curioso del que me comprometo a indagar más en su biografía.

En la siguiente entrega seguiré presentando más tomelloseros Ortiz que dejaron su impronta en el pasado siglo XX.


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