Descubriendo Tomelloso

De los apellidos de Tomelloso (VII). Ortiz (segunda parte)

Ángel Martín-Fontecha | Viernes, 13 de Mayo del 2022
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Siguiendo con el estudio de tomelloseros con el apellido Ortiz que dejaron su impronta en la localidad, llegamos al siglo XX. De los primeros años tenemos, entre otros, al médico Manuel Ortiz (1904) y José Ortiz y sus bodegas (1915).

Del médico Manuel Ortiz Saiz-Pardo sabemos que nació en Villarrobledo en 1853 y falleció en Tomelloso en 1908. Al igual que muchos de los Ortiz manchegos y otras sagas familiares, Manuel Ortiz era oriundo de Vega de Pas (Cantabria). Se casó en Argamasilla de Alba con Teresa González Arias (hija de Antonio González Parra y Concepción Arias –ésta de Tomelloso-). Descendientes de este médico fueron Antonio Ortiz (nacido en 1888 y fallecido en 1964, casado con Luisa García Quirós) y Concepción Ortiz (nacida en 1900 y fallecida en 1960, casada con Antonio Fernández Amores)

A lo largo de toda la historia son frecuentes en todas las partes del mundo la existencia de los niños expósitos. Así eran llamados a los niños “expuestos” (del latín ex positus, cuyo significado es: puesto afuera), que solían ser recién nacidos abandonados, generalmente en las puertas de las iglesias o en las calles. Normalmente eran custodiados por el concejo (poder local), por lo que también se llamaban “niños concejiles”, hasta que se les enviaba a alguna inclusa. En un capítulo anterior ya profundicé sobre este fenómeno social en Tomelloso.Traigo a colación el caso ocurrido en 1918 cuando un niño fue abandonado a las puertas de la vivienda de Ramona Ortiz Montañés (28 de febrero) en la calle Carboneros número 9. La mujer acude frente al Juez Municipal, Don Juan Cuartero García, y expone que se había encontrado un niño “que fue puesto a la puerta de su citado domicilio, el día veintiocho del actual, como a las tres de la mañana, envuelto en un pedazo de tela blanca y siendo como de pocas horas de edad”.Lo curioso de este caso es que Ramona, la mujer que lo encontró, quiso quedarse con él y ponerle su apellido y el de su esposo. La petición fue aceptada y el niño quedó registrado como Lucinio Lara Ortiz.

Gracias a los datos de Ángel Morales Ropero y Vicente Morales Becerra, en su estudio “Historia de las calles de Tomelloso”, nos encontramos con más ciudadanos con el apellido Ortiz que dejaron su impronta en la historia de la localidad:

-Tenemos el caso de Lucía Ortiz Panduro, esposa de Ramón Vázquez Rodríguez, conocido como “el Gallego” (pues era natural de la provincia de Lugo), que vivió en la conocida Casa del Gallego (cuyo solar da a las calles Alfonso XII, San Antonio y Serrano). Ramón Vázquez llegado a Tomelloso muy joven fue acogido por Antonio Ropero Espinosa y su esposa María del Pilar Muñoz.

-Una nieta de Lucía Ortiz Pandura era Leticia Ortiz Vázquez. Lucía también era nieta de Juan José Ortiz Muñoz. Como vemos la profusión del apellido es total.

-También portaban el apellido Ortiz un importante matrimonio en la sociedad tomellosera de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Se trata de José María Perales Ortiz (comercializador de vinos en Bodegas de Santa María y San Antonio, y político local republicano hasta la Guerra Civil) y su esposa María Ortiz Villena.

- Como muestra de la profusión del Ortiz, no es rara la situación de encontrar tomelloseros con este apellido de forma doble. Es el caso de Basilio Ortiz Ortiz, que en septiembre de 1955 abrió una frutería en la Calle Zaragoza.

- 1961, tenemos a Victoria Ortiz Moraleda, autorizada a vender helados por la localidad con dos carritos.

-De marzo de 1967 tenemos a Consuelo Ortiz quien encabezó una solicitud de los vecinos de la calle Don Quijote al Ayuntamiento local para que se hicieran las acometidas del agua  potable.

- Alfonso Ortiz Fustes, actual propietario de la Bodega de Peinado.

Como se dijo desde un principio el apellido Ortiz está, desde sus orígenes, muy extendido por la geografía española. Por eso no es extraño que en el estudio de la historia de Tomelloso aparezcan otros “Ortiz” no asentados en la localidad pero que pusieron su parte en algún episodio local. Es el caso de Constantino de Linares Ortiz, quien presidía la fundición asentada en Carabanchel Bajo (Madrid) donde se fundieron las campanas que fueron puestas en la torre de la Iglesia en el primer cuarto de siglo XX y que fueron destruidas en el inicio de la Guerra Civil.

Hace tan solo unas semanas desde Tomelloso se realizó la I Ruta homenaje a los estraperlistas que durante años recorrieron la ruta Tomelloso-Ruidera-Villahermosa-Albadalejo, pero entrar en la provincia de Jaén a través de los pueblos de Puente Génave o Puerta Segura para proceder al estraperlo de aceite que movían en pieles y odres hechos de piel de cabra. Una ruta de aproximadamente 140 kilómetros, en la que gracias a algún vehículo adaptado a este “trasiego comercial” se procedía, entre otros,  al estraperlo de aceite que subían de Jaén en pieles y odres hechos de piel de cabra, así como harina de trigo y vino. Los pedidos hechos a los estraperlistas eran hechos en Tomelloso por los agricultores de posibles, panaderos, comerciantes y gentes individuales que en lugares como el Bar Alhambra o en el café de Los Portales tenían la oficina para comprar o vender las necesidades que se tuvieran. Necesidades que estaban listos a satisfacer, si tenías dineros, hombres de la localidad y otros venidos de fuera. No fue esta la única ruta ni el aceite el único bien de necesidad que se buscaba.

Hoy en el actual 2022 (cuando se cumple setenta años de su uso), el recuerdo en estas páginas a alguno de estos héroes de la necesidad. En concreto a Leocadio Ortiz Moreno y Félix Moreno Huertas quien, como otros tantos, fueron cazados mientras volvían de tierras albaceteñas. Así el 31 de Julio de 1942 la fiscalía provincial de Tasas de Albacete les impuso una multa de 1000 pesetas a cada uno “por transporte clandestino de judías”. Les fueron incautados 79 kilos de esta mercancía.

Si iniciaba esta monografía sobre el apellido Ortiz con un breve árbol genealógico de una rama de Tomelloso de este apellido en los siglos XVII y XVIII quiero finalizar con otra saga más cercana a nuestros tiempos.

Inicio la misma con Esteban Ortiz López, domiciliado en la calle San Roque y que ya lo vimos como uno de los electores contribuyentes de noviembre de 1877. Esteban casó con Alejandra Cobo y del matrimonio nacieron José Ortiz Cobo y Lucio Ortiz Cobo.

Siguiendo con los descendientes de José Ortiz Cobo (nacido en 1852), que casó con María Francisca Muñoz Morcillo (nacida en 1855), nos encontramos a Modesta Ortiz Muñoz (nacida en 1876), Juliana Ortiz Muñoz (nacida en 1880), Antolina Antonia Ortiz Muñoz (nacida en 1882), Braulio Ortiz Muñoz (nacido en 1888), Juan José Ortiz Muñoz (nacido en 1892) y Gregoria Ortiz Muñoz.

De los datos de esta saga y continuando con los que fueron los enlaces matrimoniales y descendientes de los últimos personajes citados elaboro un desglose genealógico más gráfico:

De estos herederos del apellido Ortiz en las primeras décadas del siglo XX me detengo en los hermanos Ortiz Morales dedicados a la venta de electrodomésticos, material de ferretería e instalaciones de butano, y cuya actividad profesional podemos ver aún en sus hijos en los Establecimientos Ortiz.

Como curiosidad, Antonio Ortiz Morales fue autorizado en diciembre de 1947 para instalar un altavoz en la calle Don Víctor número 16 para transmitir a todos los tomelloseros el sorteo de la Lotería Nacional. Este mismo Antonio Ortiz fue el que vendió el primer televisor en Tomelloso, que fuera adquirido por el boticario Gerardo Casavé Ruíz. Precisamente por el deseo de promocionar el uso de la televisión en la localidad, la marca Marconi Española junto con su distribuidor Establecimientos Ortiz (en la calle del Generalísimo, hoy calle Socuéllamos) organizaron en el año 1959, con motivo de la Feria de Tomelloso, una versión del concurso de moda en el momento “Hacia la Fama” (después “Salto a la Fama”). El director de aquel programa y que paseó por las calles tomelloseras fue el famoso cantante de boleros Jorge Sepúlveda.

Finalizando este recorrido por los Ortiz de Tomelloso tenemos a Eduardo Ortiz Massó que nació en Tomelloso en 1921 y del que tenemos su certificado académico del curso 1939-1940 del Colegio de Enseñanza Media de Albacete dependiente del Distrito Universitario de Murcia. Sería el equivalente al actual bachillerato.

De este tomellosero tenemos referencias cuando en el Boletín Oficial del Estado de 14 de diciembre de 1972 nos aparece como titular de unos depósitos en metálico en la Caja General del Tesoro de Madrid constituidos en 1949.

Y por último el recuerdo a otro Ortiz conocido por todos y que nos dejara hace poco debido a la cruel pandemia del Covid. Se trata del periodista Pablo Ortiz Perona, que fuera director de la Revista Pasos y autor de diferentes estudios de historia local. Como recuerdo a él una de sus frases en la introducción de “Luces del tiempo en Tomelloso”: “… para defender el futuro, un buen arma es la historia”.

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