Que la música ocupa un lugar destacado en la Semana Santa es algo indiscutible. Partiendo de esta premisa ha sido muy acertada la elección de Miguel Carlos Gómez Perona como pregonero de la Semana Santa de Tomelloso, en el esperado acto que tendrá lugar el próximo domingo en el Teatro Municipal Marcelo Grande. Escucharemos a un músico de talento y raza que atesora un largo y brillante historial como director, formador y arreglista. Fue fundador de la Agrupación Musical Maestro Martín Díaz, del Grupo de Viento Maestro Moragues en Socuéllamos, de la Banda Provincial de Música y de la Joven Orquesta de Vientos de Argamasilla de Alba.Aunque inició su andadura en Socuéllamos, ha sido en Argamasilla de Alba, el lugar donde este gran tomellosero ha proyectado su exitosa carrera. Allí impulsó el Curso Internacional de Bandas que impulsó junto al prestigioso compositor valenciano, Ferrer Ferrán. En la cuna del Quijote dirige también la Escuela de Música. Un todo terreno de la música que disfruta y siente pasión por su trabajo.
-¿Qué supone para usted ser el pregonero de la Semana Santa de Tomelloso?
-Una alegría inesperada, aunque no sé si merecida. Mi vida profesional se ha desarrollado en otros lugares, pero siempre he estado muy conectado a mi pueblo. Cuando mi hermandad me dijo que yo era su candidato, aquello ya era algo muy grande, imagínate la impresión cuando me dijeron que fui elegido. Amo la Semana Santa, intento estar a la última de lo que se compone y recibo muchísimas obras de buenos amigos compositores que tengo la suerte de tener. Ser el pregonero implicará estar un poco en el otro lado, algo que me impone mucho respeto pero trataré de hacerlo lo mejor posible.
-¿Qué enfoque pretende dar a su pregón?
-Será un pregón sencillo, evocando mi experiencia de juventud en la Hermandad de Jesús con la Cruz a Cuestas Camino del Calvario, a la que me honro de pertenecer. Mi madre fue una de las fundadoras y hay muchos lazos. Será un pregón de vivencias en la Hermandad y también en la música que es mi pasión, mi oficio…en realidad la música es todo para mí.
-Semana Santa y música siempre han caminado de la mano, no se puede entender la una sin la otra…
-Resulta imposible imaginar una Semana Santa sin música. Y me gusta explicar lo que hay detrás: mucho trabajo, ensayos, procesiones, familias que se tienen que dividir muchas horas…hay una honestidad tremenda y una discreción absoluta. El noventa por ciento de los músicos que salen en las procesiones no cobran, lo hacen de manera desinteresada, pero con un trabajo inmenso que debe valorarse y reconocerse.
- ¿Guarda muchos recuerdos y vivencias de la Semana Santa de Tomelloso?
-Muchos. El pregón me ha servido para recordar muchas cosas de mi infancia y juventud relacionadas con la Celebración. Recuerdo el primer año que salí de penitente o la primera que ejercí de músico, también aquellos saeteros de la calle Alfonso XII, las cañas en el Alhambra antes y después de las procesiones…son recuerdos muy chulos que procuro poner en valor. Como militar también pude vivir la Semana Santa de Granada que fue una vivencia inolvidable, con muchas anécdotas y trabajo al mismo tiempo. La Semana Santa se vivía muy intensamente en casa, porque mi padre era bordadora y veía las túnicas y otras prendas que ella iba terminando.
-Ha desarrollado casi toda su carrera en Argamasilla de Alba donde le acogieron con los brazos abiertos ¿no es así?
-Empecé en Socuéllamos a mover el palo, pero todo los demás ha sido en Argamasilla. Que me han dado cariño es poco decir. El milagro de la música en Argamasilla de Alba tiene que ver con la gente: tienen dos bandas, un coro...ha sido una sorpresa muy agradable que un pueblo pequeño haya alcanzado tan altas cotas en la música. Siempre digo que tengo los músicos que quiero, tanto en Socuéllamos como en Argamasilla.
-De las marchas procesionales que se interpretan en la Celebración ¿cuáles le gustan más?
-La Semana Santa andaluza ocupa un lugar importante en mi repertorio, creo que la mejor música se escribe allí. En los últimos tres años he tenido la suerte de estar en una banda de palio, que interpreta marchas procesionales y música cofrade, y estamos muy metidos en adaptar obras de bandas de cornetas y tambores a bandas sinfónicas. Esto es algo que se podrá ver en el pregón y también en la calle. Hay un repertorio de marchas de procesión antiguas que es impresionante, pero que está muy oído. Trato siempre de meter cosas nuevas.
-¿Considera que la música en la comarca atraviesa un buen momento?
-Es cierto que estamos en una época buena. Que una banda de música permanezca viva tanto tiempo es un auténtico milagro. Yo quisiera ver ahora a maestros de banda de antes en unos tiempos en el que los chavales tienen una gran oferta de actividades gratuitas. Seguro que muchas de ellas les parecen más interesantes que soplarle a un instrumento en plena calle, con dolor de boca y pasando mucho frío o calor. Se está haciendo muy buena música en la zona que bien se podría denominar la Valencia manchega y eso es gracias al sacrificio de mucha gente.
-No tiene engaño la sacrificada vida de un músico…
-Cuando incorporo músicos jóvenes a las bandas se genera una relación muy fluida con las familias. Y pronto se dan cuenta del trabajo y esfuerzo que supone. Los directores no miramos el reloj, hay que echar horas y horas para preparar los espectáculos. Si tocas con un artista, la banda es el gordo del jamón y hay que aguantar algunas cosas al artista principal, pero la banda está ahí haciendo siempre su cometido con discreción. Les estoy inmensamente agradecido a los músicos porque, con su trabajo desinteresado, son los que me dan de comer. Un director sin músicos no puede hacer absolutamente nada.
¿En qué proyectos o actividades está trabajando actualmente?
-Con las tres bandas tengo una temporada importante. En julio estaré aquí en Tomelloso con un programa de esos que sorprenden y donde siempre me tratan con mucho cariño y respeto. Una vez que concluya la Semana Santa me tocará programar la temporada de verano donde tendremos 34 actuaciones. Nuestra banda está muy solicitada, tanto es así, que no podemos ir a todo para lo que nos llaman. Luego está el curso de dirección, que lleva ya veintitrés ediciones, y que cuesta mucho mantener. Aquí tengo que volver a alabar el sacrificio de los músicos que trabajan con los diez o doce directores. Somos un poco el laboratorio de Ferrer Ferrán y es algo bueno que te va dando prestigio, experiencia y mucha formación.
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Domingo, 30 de Marzo del 2025
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