El Gobierno de Castilla-La Mancha ha realizado una valoración crítica
de la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica presentada
el pasado viernes por el Gobierno de España y ha reiterado que es
injusto, ya que se ha acordado “bajo el chantaje
de los independentistas”; regresivo, porque al consagrar la ordinalidad
va a garantizar más recursos a las comunidades autónomas que
manifiesten mayor capacidad económica, e incompatible con el principio
de igualdad entre territorios, defendido por el Ejecutivo
autonómico.
En
su comparecencia ante los medios de comunicación en el Palacio de
Fuensalida, en Toledo, el consejero de Hacienda, Administraciones
Públicas y Transformación
Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha señalado que esta valoración se
realiza ante la ausencia de documentación técnica y datos detallados por
parte del Ministerio de Hacienda, basándose únicamente en la propuesta
presentada por la vicepresidenta primera y
ministra de Hacienda, María Jesús Montero, así como por el dosier
obtenido
del gabinete de prensa del propio Ministerio.
En
este contexto, y acompañado por el director general de Presupuestos,
Isidro Hernandez, Ruiz Molina ha calificado de “insólito” en la historia
de la financiación autonómica
que “nos enteremos de algo tan trascendental para el Estado del
Bienestar de esta manera” y ha afirmado, como un hecho cierto y conocido
por todos, que es un modelo “fruto de un acuerdo bilateral entre el
Estado y los independentistas catalanes”.
Una
propuesta que, como ha señalado el consejero, se ha presentado tras el
visto bueno de ERC y que se ha negociado bajo un claro escenario de
“chantaje” político, cuyo
único objetivo es la “obtención de privilegios para una comunidad
autónoma frente a los demás”. Unos privilegios, ha dicho que lógicamente
se “convierten en desventaja para otros”. Un documento que debe
entenderse como una base inicial para empezar a debatir.
Un modelo “claramente regresivo” que hace efectiva la ordinalidad
En
cuanto al contenido de la propuesta, el titular de Hacienda,
Administraciones Públicas y Transformacion Digital ha señalado que, ante
la manifestación del Gobierno de
España de que con este nuevo modelo el Estado va a aportar más recursos
permitiendo a las comunidades autónomas disponer de más financiación,
“estaría bueno que con esta nueva propuesta se perdieran recursos,
sabiendo como está aumentado la recaudación de
tributos en esta fase del ciclo económico”.
Y,
es más, ha recordado, que, según los datos de los que se disponen, los
ingresos de la Administración central han crecido un 94,9 por ciento
entre 2009 y 2023, en tanto
que los de las comunidades autónomas lo han hecho un 65 por ciento, y
ha matizado que el debate no es que “todas las regiones ganemos porque
la tarta es más grande, sino si el trozo que se lleva cada región es el
justo”.
En
cuanto a la metodología de reparto utilizada, el consejero ha indicado
que se trata más de un método de “como trocear la riqueza nacional entre
los territorios para dar
satisfacción a los independentistas”, que de un verdadero modelo de
financiación orientado a sufragar el “coste real en el que incurren las
comunidades autónomas a la hora de prestar los servicios públicos de
nuestra competencia”, y que se pueda hace en “condiciones
de igualdad”.
De acuerdo con esa metodología, el titular de Hacienda ha
alertado de que este planteamiento es
“claramente regresivo” ya que hace efectiva la “ordinalidad” defendida
por los independentistas, según la cual, ha explicado, las regiones con
mayor capacidad tributaria tienen derecho a disponer
de mayor volumen de recursos y poder prestar los servicios en mejores
condiciones.
Esto
aplicado al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, se estaría
hablando de que “aquellos ciudadanos y ciudadanas que pagan más IRPF
porque tienen
mayor capacidad económica, tienen derecho a ser mejor tratados en
relación con los servicios públicos”. Con este modelo, lo que se viene a
defender, según el consejero, es que “quien más tiene, más recibe”, un
supuesto que, como ha trasladado, pone en duda
que “sea defendible, al menos por un gobierno socialista”.
Y
ha puesto sobre la mesa otro asunto que desde el Gobierno de
Castilla-La Mancha se ha criticado, como es el reparto entre comunidades
autónomas del impuesto
a la banca en función del PIB, al considerarse “regresivo”, siendo en
este caso lo mismo.
Ataque “sin paliativos al principio de igualdad”
En
esta línea, Juan Alfonso Ruiz Molina ha afirmado que se trata por tanto
de un ataque “sin paliativos al principio de igualdad”, el cual,
trasladado a la financiación
autonómica significa que todos los territorios puedan prestar los
servicios públicos fundamentales en las mismas condiciones de calidad,
con independencia de la capacidad económica de los ciudadanos y con
independencia de la capacidad económica del territorio
en el que residan.
Por
este motivo, desde Castilla-La Mancha se ha defendido que este modelo
debe basarse en “aportar a la bolsa común en función de la capacidad de
cada territorio
y recibir en función de las necesidades”, que se miden a través de un
buen diseño de la población ajustada. Sin embargo, y así lo ha señalado,
las modificaciones de esta población ajustada recogidas en la nueva
propuesta no incluyen las aportaciones de las
comunidades autónomas, se limita hacer “ligeros retoques” que “no
reflejan el coste real que nos supone a las comunidades prestar los
servicios”. Y ha recordado los sobrecostes en los que la región ha
incurrido como consecuencia de su “gran superficie y dispersión”.
En el caso de Castilla-La Mancha
En
cuanto a los resultados concretos para Castilla-La Mancha, el consejero
de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital ha
indicado que ante
la falta de información sobre como quedaría la financiación final para
las comunidades autónomas, solo hay información del incremento para
2027, se pude decir que “los mayores incrementos se producen en aquellas
que históricamente han estado infrafinanciadas
con respecto al modelo actual”, grupo en el que se cuela Cataluña que
es “fruto del privilegio que buscan los independentistas, a la hora de
hablar de la financiación”.
En
este sentido, y con las estimaciones realizadas en base a la poca
información de la que se dispone, el consejero ha indicado, que
efectivamente la región
obtendría un incremento de más de 1.240 millones de euros, siendo en
este caso lo más importante “no el incremento, sino el resultado final”;
el cual supone que Castilla-La Mancha “sigue estando por debajo de la
media de financiación del conjunto de las comunidades
autónomas, como lo estamos actualmente”.
Y ha concluido señalado que este modelo es injusto, acordado bajo el “chantaje de los independentistas que solo buscan privilegios para su comunidad autónoma”; un modelo regresivo, porque al “consagrar la ordinalidad, va a garantizar más recursos a aquellos territorios con mayor capacidad económica; y que, en ningún caso, va a garantizar, lo que defendemos en Castilla-La Mancha, que es el principio de igualdad en el acceso a los servicios públicos fundamentales. Se trata, en definitiva, de un modelo “que nunca hubiera defendido un gobierno que, además de ser socialista, es español, sino hubiera estado sometido a chantaje”.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Lunes, 12 de Enero del 2026
Lunes, 12 de Enero del 2026
Lunes, 12 de Enero del 2026
Lunes, 12 de Enero del 2026