El olor a lluvia
que con facilidad
mastica el tiempo
a diciembre me sabe,
a nubes preñadas de agua
oscuras y densas,
a tímidos arboles
que tiritando de frío
desnudan pudorosas ramas.
Tenue es
la luz ingrávida,
la misma que
juguetona y traviesa se cuela
con su poca vergüenza
sin pedir permiso,
y en la erótica desnudez
del árbol leñoso...refugio hace,
soslayando sutilmente
la cortedad de las copas
hasta hallar el espacio
en el que habitar,
donde al igual que el amor
_que bajo la piel vive_
sin pedir eternidad
versos declama
con ritmo y muy despacio.
Invierno,
en un sensual striptease
desvistes ramas de hoja caduca,
frívola naturaleza
con su boa de plumas de color
bajo la corteza se contonea,
pícara sabia
que no se deja
ninguna hoja seca
en el perchero colgada.
Respira el invierno
que a soledad suena
por ser palabra llana
y no llevar tilde
al acabar en vocal,
la que ni busca ni llama
melancólica
entre las luces y sombras
del gélido mes de diciembre,
donde la noche...llega sin avisar,
la madera de la arboleda habla
y tiembla el viento.
Luz de diciembre
fragante y sensual
perfume invernal
para las mañanas,
despacio caes
en los cristales
de las ventanas en la ciudad,
frío fugaz
que permanecerá dormido
hasta que vuelvan a amanecer
risas en el corazón,
amor bajo la piel
que no pida perdón
y en la vegetación...
el reverdecer.
Paloma Jiménez Lara.