Opinión

“28 Años Después: El Templo de los Huesos”, la primera sorpresa de 2026

Luis Manuel Serrano Novillo | Viernes, 23 de Enero del 2026
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El año pasado Danny Boyle, junto con Alex Garland, estrenaron la tercera entrega de su saga de infectados que redefinió un género y no me gustó nada. Juré que no volvería a ver una película hecha por estos dos, pero a principios de este año la saga se expande con esta entrega: 28 Años Después: El Templo de los Huesos.

Esta vez no dirige Danny Boyle; ahora está como productor. En su lugar dirige Nía DaCosta, aunque el guion sigue siendo de Garland. El elenco está formado de nuevo por Ralph Fiennes, Alfie Williams, Jack O'Connell y Chi Lewis-Parry, y se le suman Erin Kellyman, Emma Laird, Maura Bird, Sam Locke y Ghazi Al Ruffai.

En esta secuela directa de la anterior seguimos en parte la historia de Spike, ahora miembro de un grupo conocido como los Jimmy’s. Mientras, el doctor Kelson decide experimentar con el infectado Alfa conocido como Sansón para descubrir si se puede revertir la infección.

Lo más probable es que queráis saber cuál es mi humilde opinión sobre esta secuela. Siendo honesta, es contraria a la previa película. Es buena, pero no pienso que sea esa obra maestra como muchos dicen, por una serie de argumentos que comentaré en breve.

El cambio de dirección es mejor principalmente porque esta película, al contrario que la anterior, no es un videoclip y, pese a que a muchos les parezca convencional, creo que debería hacerse con cámaras de toda la vida y no ponerse a experimentar con iPhones, porque os juro que en la anterior había momentos que me mareaban y la fotografía se sentía extraña por momentos, a la par del montaje.
¿Recordáis cuando dije cómo Danny Boyle se regodeaba en la muerte de los infectados y las hacía como un videojuego? Bien, pues aquí han aprendido la lección y, a la hora de matarlos, por fin es muerte rápida y sin florituras, pese a que no haya demasiados. He acabado asumiendo que en esta nueva trilogía los infectados solo son parte del mundo, están como adorno.

Ahora bien, la historia, aun estando escrita de nuevo por Alex Garland, está bien y, por suerte, tiene cohesión con la anterior.
¿Sabéis ese final tan abrupto cuando aparece el personaje de Jack O'Connell y su panda de hooligans, con el que la mayoría nos quedamos con una cara de pasmados en el mal sentido de la palabra? Bien, el grupito de los Jimmy’s tiene su desarrollo y también su líder, llamado Gran Lord Jimmy Crystal. Estos truhanes, con un fuerte parecido a los drugos de La naranja mecánica, son unos sádicos que van por el mundo expandiendo el mensaje de Luci y repartiendo “caridad”, siguiendo a un chalado como es el propio Jimmy. Jack O'Connell hace de un villano con motivación y muy mal rollero; su Jimmy es un personaje carismático hasta que descubres que es un psicótico que va a matar a todo el mundo para expandir cierto mensaje religioso.

Pero si hay alguien que se roba la película y quien debía ser el protagonista absoluto de la anterior también, ese es el doctor Kelson. Ralph Fiennes es un gran actor, pero lo que hace en esta película es increíble y da una de las escenas mejor hechas de toda la saga. No diré cuál es, pero ya os digo que el volumen a tope, por no decir el buen gusto musical que tiene, desde Duran Duran, pasando por Radiohead, hasta Iron Maiden. Tampoco está vendiéndote otra vez esa filosofía de mercadillo, aunque hay alguna que otra escena bizarra que en parte roza la vergüenza ajena.

Respecto al pobre Spike, en esta ocasión es solo un espectador, debido a que la trama se cimenta más en Jimmy y en Kelson, por lo que su rol es prácticamente nulo.
Del infectado Alfa, o más bien Sansón, si en la anterior era su presentación, en esta tiene un peso importante y muy vinculado con el personaje de Fiennes. Y si os lo preguntáis, sí, aún tiene ese pedazo de trabuco de pernambuco.

La cinta, por lo general, sigue teniendo ese toque de las anteriores entregas, aunque hay alguna que otra escena que hará que más de uno aparte la mirada. Os puedo asegurar que en mi sala de cine se fueron cinco personas, de las pocas que estábamos.

En sí, repite de nuevo lo típico de que en un apocalipsis zombi el ser humano es más cruel que los propios infectados, pero hay algo que añade, y son las dos posturas entre fe y ciencia. Mientras que Jimmy es un hombre que piensa que todo el tema de la infección fue causado por el demonio, Kelson opina que fue por fallos científicos y, a su vez, la cinta da un mensaje de esperanza curiosamente dado por el propio Kelson, un ateo que sigue creyendo en la bondad de la humanidad.

El Templo de los Huesos es una buena película, no es magistral y por momentos sigue tirando de escenas videocliperas y alguna que otra escena donde no sabes si reír o llorar. Sin embargo, su historia esta vez está bien contada y con sentido, a la par de sus personajes y las magistrales interpretaciones tanto de Jack O'Connell como de Ralph Fiennes, lo que hace que sea interesante y que, por suerte, te tenga pegado a la butaca.

Lo más probable es que haya una tercera parte y se ha confirmado que el guion estará escrito otra vez por Alex Garland, pero en la dirección estará de vuelta Danny Boyle, y miedo me da que vuelva a ser otro videoclip con zombis, aunque se avecina la vuelta de uno de los grandes personajes de esta saga.

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