En la pasada gala de los Globos de Oro, el premio a Mejor Película Dramática se lo llevó Hamnet. Por supuesto, no podía opinar nada, ya que todavía no se había estrenado aquí en España, pero por fin ya la he podido ver. ¿Se lo merece? ¿Ganará el Óscar a Mejor Película o solo es otro Oscar bait para levantar debate en redes?
Escrita y dirigida por Chloé Zhao y protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal, nos cuenta la historia de amor entre Agnes Hathaway y William Shakespeare y cómo, por un suceso trágico, se acabaría originando una de las mejores tragedias del Bardo de Avon.
Voy a avisaros de una cosa: si estáis esperando una película que sea como Shakespeare in Love, ya os podéis ir olvidando; esta película no tiene nada que ver ni es nada romántica.
Es difícil describir lo que he visto. La dirección me parece muy cuidada, aunque a ratos se pase con imágenes de naturaleza a lo Terrence Malick, pero sí creo que, mientras que Malick se pierde en lo bonito que se ve el paisaje en sus cintas, Zhao lo carga de simbolismo muy sutil y, por suerte, no trata a su espectador como a un niño pequeño.
Respecto a la fotografía, cada plano recuerda muchísimo a los cuadros del Romanticismo, sobre todo por el juego de luces y sombras, colores claros y tonos fuertes; incluso, en ocasiones, parecen pinturas con estilo claroscuro.
Sí es cierto que en ocasiones el ritmo es muy pausado y tiene algún momento valle, pero no se hace larga, aunque admito que debes entrar para que te acabe gustando. No es rápida de consumir: es una cinta de actores y qué pedazo de actuaciones.
Jessie Buckley tiene su premio más que asegurado. El personaje de Agnes tiene un halo de misterio y misticismo que te acaba atrapando y, de algún modo, acabas entendiéndola. Jessie lo da todo, desde estar feliz hasta llegar a la tristeza más absoluta.
De Paul Mescal poco tengo que decir; ya lo dije en su día cuando hablé de Desconocidos y de Gladiator II: es un actor como la copa de un pino y aquí su William, además de ser ese gran escritor, nos permite conocer su vida privada, porque aunque fuese un genio, también fue marido y padre.
Además de la increíble dirección de Zhao y de las interpretaciones de Buckley y Mescal, tengo que destacar la impresionante banda sonora compuesta por Max Richter. Y si los más melómanos os lo estáis preguntando, sí, aquí también aparece su pieza más famosa, On the Nature of Daylight, pieza que tenía atribuida a La llegada de Denis Villeneuve, pero que aquí también se usa de forma magistral.
Ahora bien, la historia me ha conmovido y ha llegado a tocarme la patata, aunque no me ha hecho llorar. Sí que le atribuyo cómo Chloé Zhao toca un tema tan delicado como el luto y el duelo y lo hace de una manera tan humana y tan natural que más de uno en mi sala de cine acabó llorando a moco tendido. Os puedo asegurar que esta cinta os cogerá el corazón y os lo partirá en mil pedazos, por lo que recomiendo pañuelos y psicólogos; creedme, lo necesitaréis.
No es la típica historia de amor; quizá al principio, pero cuando llegas a la mitad la película se vuelve oscura y pasa a ser un ensayo sobre el duelo y la pérdida y cómo afrontarlo. Es posible que otro director decidiera omitir esa parte o hacerlo rápido; Zhao decide contar cómo es esa etapa y es simplemente hermoso y trágico a la vez.
Hamnet es una increíble película. Lenta, sí, pero necesaria. No sé si acabará ganando o no la estatuilla a Mejor Película este año, pero lo cierto es que no me importaría que se la diesen. De todas las que he visto y, pese a que me quede alguna, es la más humana junto con Sirat y Valor sentimental y, en parte, refleja ese cine de autor que hay que seguir apoyando.
Veremos el día 16 de marzo, cuando ocurra la gala de los Óscar este año, y servidor está expectante por ver a cuál se la dan. Una cosa tengo clara: si hace un año Joachim Trier nos enseñó que el arte era capaz de sanar heridas, Óliver Laxe nos hizo un viaje en lo más profundo de nuestro ser y Paul Thomas Anderson nos mostró lo podrida que está actualmente Estados Unidos, entonces Chloé Zhao nos hace volver a sentir emociones fuertes.
El maravilloso poder del cine.
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Martes, 27 de Enero del 2026