“Zomelloso”, la primera novela de Carlos Naranjo
Marquina, «nació sin pretenderlo». Aunque lleva más de veinticinco años
viviendo fuera de Tomelloso, el autor nunca ha perdido el vínculo con su ciudad
natal. De esa mezcla de distancia, memoria y cariño surge una obra que se
presentará este viernes, a las siete de la tarde, en la Biblioteca Municipal
“Francisco García Pavón”.
Publicada de forma independiente a través de Amazon,
la novela mezcla distopía, humor manchego y relato coral para construir una
historia donde un pueblo acostumbrado a luchar contra las dificultades debe
enfrentarse a una amenaza extraordinaria. Y lo hace, como explica su autor
en esta entrevista, «con los medios y la forma de ser que tiene su gente».
“La novela nace del cariño a mis orígenes”
“Zomelloso” está escrito en la distancia, nos dice Naranjo: «llevo muchos años fuera de Tomelloso, pero el cariño a tus orígenes siempre permanece. Cuando empecé a imaginar esta historia pensé: “¿Qué pasaría si ponemos a Tomelloso y a su gente en una situación extrema?”. Y a partir de ahí comenzó todo».
Reconoce nuestro interlocutor que nunca tuvo la intención
inicial de escribir una novela. Informático de profesión, asegura que la
literatura apareció casi por accidente «Yo no me dedico a escribir ni nada parecido.
Tenía la historia en la cabeza desde hacía años. Fui haciendo un esquema con
ideas, situaciones y personajes, y aquello se quedó guardado en un archivo del
ordenador durante mucho tiempo. Hasta que un día me senté a escribir y las
palabras empezaron a salir solas».
El resultado son más de doscientas páginas construidas como
un falso documental donde diferentes voces van reconstruyendo los hechos. «Está
escrita como una novela coral. No hay un único narrador, sino muchos
tomelloseros contando su parte de la historia. Cada uno aporta una pieza y
entre todos construyen el relato completo».
Personajes reconocibles y mucho sabor tomellosero
Uno de los aspectos más llamativos de “Zomelloso” es que
muchos de los personajes resultarán familiares para los lectores de la ciudad. «Hay
personajes que la gente va a reconocer perfectamente. Algunos son más cercanos
a mí y otros bastante conocidos en Tomelloso. De hecho, muchos todavía no saben
que aparecen en la novela».
La obra juega constantemente con referencias locales, con la
identidad manchega y con esa particular manera tomellosera de afrontar los
problemas. «Tomelloso siempre ha sido un pueblo que ha luchado contra las
adversidades. Aquí todo ha costado muchísimo esfuerzo, la tierra, el campo, el
vino… Y creo que cuando llegan momentos difíciles el tomellosero se crece. Eso
está muy presente en la novela».
No faltan tampoco episodios inspirados en hechos reales de
la historia local, como la célebre “Venía” del 47. «Hay un capítulo
relacionado con aquella inundación y con cómo la gente del pueblo reaccionó
entonces. Me interesaba reflejar esa capacidad colectiva para organizarse y
resistir».
“Aquí no hay héroes: hay vecinos”
“Zomelloso” combina tensión narrativa con humor e ironía. La amenaza que pone en jaque al pueblo se va descubriendo poco a poco, en una historia donde lo cotidiano termina convirtiéndose en supervivencia. «No quería una novela de héroes. Aquí hay vecinos, agricultores, trabajadores… gente normal obligada a enfrentarse a algo imposible. Y en medio de todo eso también aparece el humor, porque el humor forma parte de la identidad de Tomelloso».