Cuando aún el incienso
inunda las calles de nuestros pueblos, nos llega con el calendario litúrgico el
tiempo de pascua, la celebración de la Pascua de Resurrección. Con ello también se inician las fiestas de
gloria de nuestros pueblos, que comienzan a celebrar romerías en honor a la
Virgen María, bajo diferentes advocaciones, llenando de devoción y fervor
popular nuestros pueblos. Aun así, deberíamos interpelarnos, esa manera de
alabanza a la Virgen María, para llevar a comprender mejor el verdadero sentido
que tienen nuestras fiestas, y de esta manera definir el camino que nos lleva a
su celebración.
Aunque en los evangelios
no aparece explícitamente, es de suponer que ese amor tan grande que existía
entre María y su hijo, se vería recompensado, siendo una de las primeras
personas en recibir la gracia de ser testigo de la Resurrección. Por ello María
debe ser ejemplo de camino y guía, esa brújula que necesitamos para que en
nuestra vida no nos falten los diferentes dones, que recibimos en Pentecostés.
Ella fue un modelo de Sabiduría
e Inteligencia, llena de sencillez y humildad, ya que dio el primer SI,
aceptando la voluntad del Señor. Desde su pobreza, se renunció a sí misma para
que no se hiciera su deseo, sino aquello para lo que estaba destinada. ¿Cuántas
veces determinamos, Señor, aparta de mí
este Caliz? Pero que pocas veces reconocemos ese consentimiento de María, esa
aceptación sin condiciones.
Ha quedado reflejado en
los diferentes textos evangélicos, de los apóstoles, los dones de Consejo
y Fortaleza. Así es como el don de Fortaleza le va a permitir superar
los diferentes obstáculos con una valentía digna de admirar, especialmente
aquella que vivió a los pies de la cruz, mientras que el Consejo, la impregno
de esa voluntad divina siendo una mujer prudente, y de servicio a lo que el
Señor le iba pidiendo.
Del mismo modo la Virgen
María poseyó el don de Ciencia,
permitiéndole percibir la huella de Dios en toda la creación y valorar las
cosas creadas según la perspectiva divina. Este don le permitió discernir perfectamente el bien del mal, viendo
los acontecimientos a la luz de la voluntad de Dios
Los dones de Piedad y de Temor de Dios, pueden ser los más
vinculados directamente con la acción del Espíritu Santo. Y así indirectamente
relacionados con estas fiestas gloriosas que celebramos, debido a esa devoción
y fervor, tan característico que acompañan a nuestras imágenes, y que definen
el sentir de un pueblo. Será ese Temor de Dios, esa señal de respecto que se
evidencia, al acércanos a nuestras imágenes, y se encauzan con las diferentes
plegarias, que nacen de nuestros corazones en forma de oración.
Escribo estas palabras en la antesala de lo que será la fiesta gloriosa,
que llenará de devoción el santuario de Pinilla, donde está situada la Virgen
de las Viñas, patrona de Tomelloso. Esta imagen religiosa, se convierte en un
ejemplo de veneración que ha sido trasladado de padres a hijos, de abuelos a
nietos, una herencia recibida en forma de legado, que históricamente se ha
mantenido con el paso de los años. Es esa devoción y ese fervor, lo que
convierte a la Virgen, en el centro de una historia, que aglutina más de 80
años de celebraciones, y que, aunque la componen diferentes secciones, que la
ensalzan, Ella sigue siendo el origen y principal precursor de nuestra Romería.
Desde aquí mi mas sincero agradecimiento a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús
Nazareno, por permitirme unirme a vosotros a través de estas palabras. Y como
no, por venerar esa imagen que despierta ese fervor y devoción, que aglutina a
cientos de personas, cuando al amanecer del Viernes Santo se reúnen para ver
pasar su imagen. Esta devoción unida a la orden Trinitaria, vive su mayor
esplendor, cuando entre plegarias y oraciones camina por las diferentes calles
de Alcázar, escuchando las oraciones de aquellos que desde el silencio de su
corazón se cruzan con su mirada, en busca de la concesión de sus ruegos.
Quiero escribir mis últimas palabras, para dedicarlas a todos aquellos,
que viven esta fiesta de Pentecostés, impregnados del Espíritu Santo, donde no
hay palabras, sino que está llena de sentimientos, al igual que sintieron los
discípulos de Emaus, cuando reconocieron al Señor al partir el pan.
Déjate seducir, levántate y camina, y sigue la estela que Nº Padre Jesús Rescatado y María Santísima de los Dolores, tienen escrita para ti.
ALEJANDRO RAMÍREZ SORIANO.
PRESIDENTE DE LA HERMANDAD VIRGEN DE LAS VIÑAS.
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Sábado, 30 de Mayo del 2026
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