Mujeres de la provincia

Mujeres de la provincia: María del Pilar Marañón, la heredera de Herencia que contribuyó a recuperar el patrimonio del Condado de las Cabezuelas

Su matrimonio con Juan de la Cruz Baíllo de la Beldad permitió reunir una inmensa fortuna familiar, integrada por treinta y dos vínculos y mayorazgos

Ángel Martín-Fontecha | Viernes, 30 de Octubre del 2026
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Nacida en Herencia el 28 de diciembre de 1802, María del Pilar Marañón y Resa Pérez de los Nueros pertenecía a una familia de destacados linajes nobiliarios. Su nombre completo era María del Pilar Inocenta Didaca Beatriz Josefa Joaquina Antonia Mariana Ildefonsa Ana Baltasara Catalina de Marañón y Resa Pérez de los Nueros.

Era hija de José Antonio Marañón y Resa y de Joaquina Pérez de Nueros Espinosa de los Monteros. Fue bautizada el 31 de diciembre de 1802, último día de aquel año, en la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Herencia.

Descendía de distintas ramas nobiliarias procedentes de varios puntos de España. Por parte paterna, su abuelo fue Alfonso Marañón y Resa, originario de Alcázar de San Juan. En la línea materna, su abuelo fue Baltasar Pérez de Nueros, natural de Zaragoza, mientras que su abuela, Ana Espinosa de los Monteros, había nacido en Iniesta (Cuenca). Esta combinación de linajes confirió a la herenciana una notable posición social y económica.

Heredera de una inmensa fortuna familiar, desde muy joven se convirtió en objetivo de las estrategias matrimoniales de distintas oligarquías de la región, interesadas en proteger sus patrimonios agrarios y ampliar su influencia política en La Mancha tras la crisis del Antiguo Régimen.

A finales de la segunda década del siglo XIX, la familia Baíllo de la Beldad, titulares del Condado de las Cabezuelas, puso sus ojos en ella para concertar su matrimonio con uno de sus descendientes. La alianza entre ambas familias, que mantenían vínculos de parentesco, planteaba problemas de endogamia y consanguinidad, pero permitía evitar la dispersión o el debilitamiento de sus respectivos patrimonios.

El elegido fue Juan de la Cruz Baíllo de la Beldad Jaramillo y Loaysa, cuyo nombre completo era Juan de la Cruz Francisco de Paula Antonio María Ramón Joaquín José Gregorio Alfonso Miguel Rafael Cirilo. Vecino de Alcázar de San Juan, acabaría convirtiéndose en el VI Conde de las Cabezuelas.

María del Pilar era tía de Juan de la Cruz, por lo que para celebrar el matrimonio fue necesaria una dispensa papal. La solicitud justificaba también la urgencia del enlace por el «estado de orfandad» en que se encontraban ambos jóvenes. La dispensa por parentesco, correspondiente a «segundo con tercer grado de consanguinidad», fue concedida el 28 de junio de 1820, cuando el pretendiente tenía tan solo quince años.

El documento justificaba la autorización por «la racional y justa causa de ser y proceder de honestas y honradas familias» y porque María del Pilar no había encontrado otro hombre de su misma condición con quien casarse. También insistía en la necesidad de celebrar cuanto antes el enlace debido a la situación de orfandad de ambos.

Tras esperar a que Juan de la Cruz alcanzara la mayoría de edad, la boda se celebró el 22 de junio de 1823 en la parroquia de Herencia. El matrimonio pasó a ser propietario de un inmenso patrimonio, integrado por treinta y dos vínculos y mayorazgos fundados por los antepasados de ambas familias.

De la unión nacieron hasta doce hijos. Más de la mitad habían fallecido ya en julio de 1875, cuando el matrimonio otorgó testamento ante el notario de Valencia José Montes Soro. En aquel momento, sus sucesores eran Ramón, que se convertiría en el VII Conde de las Cabezuelas, María del Carmen, Baltasar, Juan de la Cruz y Tomás.

La delicada situación económica que atravesaba la familia Baíllo fue superada gracias a la gestión conjunta del patrimonio por parte del matrimonio. Sin embargo, como era habitual en aquella época, los documentos oficiales destacaban el nombre del esposo, dejando en un segundo plano la contribución de María del Pilar.

Una referencia documental sobre aquella recuperación económica destacaba que, «luchando con todo género de dificultades, consiguió por fin la restauración del patrimonio familiar y después tan notables acrecentamientos, que hoy puede asegurarse que es el primer agricultor y ganadero de la provincia de Ciudad Real, tanto por la riqueza que en estas dos esferas representa, cuanto por la mejora introducida en ambos ramos de la riqueza pública».

María del Pilar Marañón y Resa, natural de Herencia, falleció el 14 de abril de 1887, a los 84 años, en Campo de Criptana. Su esposo, el VI Conde de las Cabezuelas, moriría tres años después, el 27 de abril de 1890.

Fuentes

  • Archivo Parroquial de Herencia.

  • Baíllo y Morales-Arce, J. (2021). Algunos apuntes sobre los Resa, de Villar de Domingo García y Alcázar de San Juan, y los Marañón, de Quintanar de la Orden, Alcázar de San Juan y Herencia. Estudios Nobiliarios y Emblemáticos de la RAMHG.

  • Fachadas históricas – Tierra de Gigantes

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