Descubriendo Tomelloso

De los apellidos de Tomelloso (XII). Navarro

Ángel Martín-Fontecha | Lunes, 8 de Agosto del 2022
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A continuación, nos adentramos en un nuevo apellido con gran arraigo en la sociedad de Tomelloso: Navarro.

Según la mayoría de los estudiosos este apellido hacer referencia a su origen en Navarra y se extendió por la mayor parte de las regiones españolas desde tiempos muy antiguos. No todas las familias así apellidadas proceden de un mismo solar y tronco. De Navarra salieron, ciertamente sus progenitores, pero la cuna de algunos de ellos fue distinta, y como distinto fue también su arranque y el motivo que originó este apellido.

Otra hipótesis sitúa el origen de este apellido en la villa de Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Esta villa fue conquistada a los musulmanes en el año 1108 por el Rey Alfonso de Aragón, y llamándose Ejea se le añadió el complemento “de los Caballeros" por haberla poblado de caballeros principales de su ejército. Es aquí, en la referencia que se hace a "caballeros principales", donde puede encontrarse el origen del apellido Navarro, ya que, según algunos autores, dicho origen provino de un mote o sobrenombre. Entre los caballeros citados se hallaban varios naturales de Navarra, por lo que eran conocidos como "los navarros". Se tiene constancia del nombre de uno de ellos, Sancho García el “Navarro” que fue uno de los que se establecieron en la citada villa de Ejea de los Caballeros.

Por tanto, la versión, de que siendo el apellido Navarro de origen aragonés, es absolutamente correcta, ya que fue en una villa de la Corona de Aragón, donde radicó su primitivo solar y el tronco del que partieron las diversas ramas que fueron extendiéndose por la Península, y esto no contradice, para nada, la hipótesis de que los primeros que adoptaron este apellido fueron de naturaleza navarra.

Y desde esos inicios diferentes estirpes y diferentes blasones:

Los de Murcia, Lorca, Vera, Granada y Palencia, traen: Escudo cuartelado: 1º, en campo de plata, media águila, de sable; 2º, en campo de plata, tres flores de lis, de azur, bien ordenadas; 3º en campo de oro, una banda, de gules y una cadena de azur, puestas en orla, y 4º, en campo de plata, un león rampante, al natural.

Otras sagas navarras: En campo de azur, un puente de oro, de tres arcos. Bajo la arcada central, tres rocas de plata (otros opinan que dichas rocas, son al natural), y en jefe, una cabeza de Rey moro, ensangrentada.

Los Navarro de la ciudad de Pamplona y los de la villa de Melida (Navarra): En campo de azur, dos lobos de oro andantes y puestos en palo. Bordura de gules separada del campo por un filete de oro y cargada de ocho sotueres de oro. Estas armas también se asignan a miembros de este apellido en Andalucía, Ocaña y otros puntos de la MANCHA.

Los "Navarro" de la villa de Fustiñana (Navarra): En campo de oro, tres bandas de gules

Los del Valle del Roncal y otros lugares de Navarra: En campo de azur, las cadenas de Navarra, en oro.

Son éstos sólo unos cuantos ejemplos de las más de tres decenas de escudos que podemos relacionar con el apellido Navarro.Y es numerosísima la lista de los miembros que probaron su nobleza y limpieza de sangre ante las órdenes de Santiago, San Juan, Calatrava, Montesa, Carlos III y Real Compañía de Guardias Marinas.

Acercándonos a nuestra comarca tenemos la presencia de los hermanos Félix, Juan y Martín Navarro de Vereterra y de Rivera que, a mediados del siglo XVII, eran Caballero de la Orden de San Juan y ejercieron como Regidores Generales de Valladolid y Madrid.

En la localidad de Tomelloso tenemos personajes apellidados Navarro desde la fundación de la localidad allá por el siglo XVI. Así entre los fundadores tenemos a un padre y a su hijo, Alonso Navarro “el Viejo” y Alonso Navarro “el Mozo”. De estos dos personajes ya hay referencias en el sitio del Tomelloso en 1530 y su actividad social fue muy relevante: ambos fueron Mayordomos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción (1565) y desde ese cargo solicitan “poder administrar los Sacramentos de la Iglesia” (1579). Otro Alonso, posiblemente un descendiente de los anteriores, fue bautizado en 1544.

En el siglo XVIII (1771) nos encontramos con Francisco Navarro y su mujer Ramona López que aparecen como testigos en la investigación que el Santo Oficio de la Inquisición realizó en Tomelloso ante las “sanaciones increíbles” que la tomellosera Josefa Izquierdo realizaba en la localidad.

Y en 1755 observamos al matrimonio de Luisa Navarro y Bernardo Cañas, ambos de Tomelloso, pero que bautizaron a su hijo Juan Rafael Cañas Navarro en los primeros días del mes de noviembre, en Socuéllamos.

En el Catastro del Marqués de Ensenada, a mediados del siglo XVIII, vemos en Tomelloso a José Navarro que paga 42 reales por el arriendo de una viña de Agustina Ramírez. Como propietarios de casas tenemos a R. Navarro que en la calle de Roque tiene una casa y a Juan Navarro que la tiene en la calle Nueva del Altillo, en ambos casos la utilidad de dichas casas era de 110 reales.

También nos encontramos a Miguel Navarro de Nieva, agrimensor y “perito del lugar del Tomelloso”.

En 1790 tenemos a Ramón Navarro, que junto con otros convecinos como eran Francisco Serrano, Juan José Serrano alias “Chalo” o Juan Pimienta Chinela llevaban carros de leña que descargaban “en diferentes fábricas”

En octubre de 1815 tenemos el nacimiento de Sergio Navarro Aguado, hijo de Juan y de Valentina. Casó con María Josefa Gutiérrez Pereda, con la que tuvo cuatro hijos: Rafaela, Concepción, Ramiro y Petra Navarro Gutiérrez.

De 1836, hay referencias de su expediente académico como Cirujano de 3ª clase, que equivalía a lo que hoy entendemos por practicantes, aunque también popularmente se les conocía como sangradores. Hay que reseñar que la entrada al Colegio de Cirugía de San Carlos, antecesor de la Facultad de Medicina de la Universidad, no era sencilla, y. muchos tenían que certificar que procedían de buena familia. Así ocurrió en el caso Sergio Navarro Aguado, que para ser admitido tuvo que presentar una “certificación de buena conducta”.

Gracias, una vez más, a las valiosas aportaciones de Rafael Olmedo Pérez, podemos completar estos estudios con más datos de los personajes que lo ocupan. Como muestra la siguiente historia referida a Sergio Navarro Aguado y que Rafael conoce gracias a los recuerdos de la abuela de su mujer (Doña Victoria Navarro Díaz-Alejo). Según le contaba esta mujer, a Sergio Navarro al ser movilizado para cumplir el Servicio Militar, o reclutado en la Primera Guerra Carlista, le hicieron ayudante de un alto grado militar, general o coronel, que residía en Madrid. El joven cayó en gracia a la familia del militar que no tenía hijos, pero muy buena posición social y económica y, sin adoptarlo, lo trataron como a un hijo, primero le dieron estudios y luego “le buscaron un buen matrimonio” con María Gutiérrez de Pereda (1821-1897), natural del Valle de Carranza en Vizcaya. Durante un tiempo Sergio Navarro trabajó en la Sanidad Militar.

Sergio Navarro y María Gutiérrez tuvieron cuatro hijos: Rafaela, Concepción, Ramiro y Petra. Rafaela Navarro Gutiérrez se casó con Cristóbal Amores Baltanás, Conde de las Navas de Amores, originarios de las Peñas de San Pedro (Albacete), padres de Pedro Amores Navarro, casado con Dolores López de Haro Maza de Lizana, natural de Chinchilla de Montearagón.

Como apunte anecdótico, señalar que el anteriormente nombrado Sergio Navarro Aguado nacido en Tomelloso y que se asentó Madrid, tenía por nombre completo Juan Francisco Sergio y estaba domiciliado en la capital de España en la calle Fuencarral número 20 en el piso segundo izquierda. Fue Caballero de Gracia de la Ínclita Orden de San Juan de Jerusalén y Comendador de Número de la Orden de Isabel la Católica, siendo considerado como “persona con fortuna y buen liberal”. La anécdota de su domicilio radica en que dicha dirección vivió durante once años (1854-1865) la tomellosera Doña Crisanta Moreno Martínez, personaje ilustre de Tomelloso, que fue llevada a Madrid por Sergio Navarro para que cuidara a sus hijos, y donde permaneció hasta su primer matrimonio con Antonio Pardo Borja. En la esquela del fallecimiento de Doña Crisanta, Sergio Navarro Aguado aparece como tío de la fallecida.

En diciembre de 1891, el Pleno del Ayuntamiento dio el nombre de Sergio Navarro y Aguado a la que anteriormente se denominaba Calle Esperanza.

Un hermano de Sergio Navarro fue Ramón Navarro Aguado, nacido en 1812. Se casó hacia 1840 con la tomellosera Tomasa López y tuvieron como hijos a Manuel Navarro López y a Ángela Navarro López (nacida en 1848).

Manuel Navarro López se casó hacía 1865 con Celestina Madrigal González y como descendencia los siguientes cuatro hijos: Cándido Ramiro Navarro Madrigal (1866-1920) casado con Teófila Marquina Moreno y padres de Ramiro, Manuel, Teófila, Salvador y Cayo Navarro Marquina; Victoriano Navarro Madrigal (1868-1952) casado con María Díaz-Alejo López-Ortega padres de Victoria Navarro Díaz-Alejo; Ramón Navarro Madrigal (1869) casado con Casta Benito Paulet y Ángela Navarro Madrigal (1876-1949) casada con Julio Sánchez Grande y padres de Alejandro y Herminia Sánchez Navarro. Muchos son los descendientes de estos Navarros tomelloseros que siguen asentados en la localidad y otros muchos diseminados por la geografía nacional. A continuación, hago un paréntesis en el orden cronológico y expongo a dos de ellos por lo curiosas de sus biografías.

El primero es Manuel Navarro Marquina, hijo de Cándido y Teófila, que se casó con Ángela Salido de Alcázar de San Juan. Uno de los hijos de este matrimonio es Manuel Navarro Salido, nacido en Albacete en 1924 y que falleció por Covid en abril de 2020. Su padre, de profesión mayorista de pescado, tenía una relación muy estrecha y allí le llegó a Manuel la afición taurina. Tomó la alternativa en Valencia el 5 de Julio de 1947. En su carrera alternó con Manolete y muchas figuras en las más de cien corridas que toreó en Europa hasta que comenzó a torear fuera de España en Venezuela, Colombia, México, haciendo también campaña en las colonias portuguesas africanas como Mozambique y recuperando el toreo en Filipinas en un exitoso abono celebrado en Manila en 1955.

Una vez retirado volvió a España para dedicarse al negocio del taxi y de la imprenta taurina hasta su jubilación, en los años 90, que fue cuando volvió a este rincón para vivir en Jerez de la Frontera y con su familia de Cádiz donde celebró sus 40 años de alternativa en 1997.Otro descendiente de los Navarros Tomelloseros con una curiosa biografía es Ramón Montero Navarro, hijo de Elías Montero Ruíz (natural de Villarodrigo –Jaén-) y la tomellosera Victoria Navarro Díaz- Alejo. Nacido en Tomelloso el 7 de enero de 1930, de niño sufrió una caída de caballo y al poco tiempo se le detectó el “mal de Pott” (artritis tuberculosa que afecta a las articulaciones de la columna vertebral) y permaneció escayolado hasta su muerte. En la localidad fue popular entre sus convecinos y muchos manifestaron haber recibido gracias mediante la intercesión del muchacho extendiéndose la fama de Santidad del mismo. Falleció el 2 de febrero de 1944 a los 14 años de edad. Unos personajes importantes de la sociedad tomellosera en el salto del siglo XIX al XX fueron los hermanos Juan José y Severo Navarro Rodrigo, hijos de José María y María Josefa (además de Juan José y Severo, tuvieron otros dos hijos Lucio y Benito)

Juan José Navarro nació en 1858 y contrajo matrimonio con Lucía Giménez Lara y tuvieron dos hijos Victoria y Julio Navarro Giménez. Falleció en 1922 en la calle Ave María.

Este personaje era médico de profesión, con su consulta particular y además asistiendo a los enfermos de Beneficiencia. Fue alcalde de la localidad tomellosera en dos ocasiones: la primera de septiembre de 1911 a noviembre de 1913, la segunda de enero de 1915 a enero de 1918. En su memoria el Pleno del Ayuntamiento puso su nombre a una calle en diciembre de 1963.

Severo Navarro nació en 1860. Contrajo matrimonio con Jacinta Burillo y falleció en 1944, en la calle San Francisco número 3.

Al igual que su hermano, Severo Navarro también fue Alcalde del Consistorio tomellosero en dos ocasiones: la primera de noviembre de 1902 a junio de 1903, y la segunda de noviembre de 1909 a diciembre de 1909 (tan sólo dos meses). En su memoria el Pleno del Ayuntamiento puso su nombre a una calle la localidad en diciembre de 1963, en la misma fecha de la concesión del nombre su hermano Juan José a otra calle

De la descendencia de estos dos hermanos “alcaldes” diremos que Juan José Navarro Rodrigo tuvo siete hijos: Justo, Victoria, Sixta, María Jesús María Josefa, Encarnación y Julio Navarro Jiménez. Justo (1882-1959) se casó con Felipa López Arteaga y tuvieron por hijos a Lucio, Lucía y Carmen. Lucio Navarro López fue uno de los más conocidos corredores de vinos de Tomelloso, siempre iba en bicicleta y usaba una boina de tamaño considerable que le daba sombra como un sombrero. María Josefa (1900- 1944) estuvo casada con Felipe Cepeda Jiménez.Sergio Navarro Rodrigo se casó con Jacinta Burillo y de este enlace nació Benito Navarro Burillo quien a su vez se casó con la tomellosera Ángel Alberca Lara y tuvieron seis hijos: Severo, Jacinta, Mariano, Flora, Ángel y Benito Navarro Alberca.

Del último cuarto del siglo XIX tenemos, en la sociedad tomellosera, a una mujer apellidada Navarro, procedente de la localidad albacetense de El Bonillo. Se trata de Rita Navarro que fue la esposa de José María Cepeda Carraza, alcalde Tomelloso.

Ya en el siglo XX, en el marco de la Guerra de Melilla tenemos presencia de tomelloseros en el norte de África. Así el 9 de Julio de 1909 se iniciaron una serie de combates donde los rifeños atacaron el enclave de Nador. Después de unas horas de enfrentamientos de artillería el ejército español consiguió controlar la zona. En las tropas españolas hubo un muerto (el Teniente Salcedo) y más de una veintena de soldados. Uno de ellos fue Marcos Zora Navarro, de la Brigada Disciplinaria, “herido en el hombro izquierdo leve. Es natural de El Tomelloso (Ciudad Real)”.Y siguiendo con los Navarro de Tomelloso como no parar en Víctor Peñasco Castellana, el que falleció en el Titanic. Aunque nació en Madrid sus bisabuelos eran los tomelloseros Patricio Moreno Olmedo y Gregoria Martínez Navarro, padres de doce hijos (entre ellos María Moreno Martínez abuela del malogrado Víctor Peñasco).

Nacido a primeros del siglo XX tenemos a Eugenio Navarro Usero, esposo que fue de Juana López  Cañas, una de las mujeres más emprendedoras de la historia tomellosera del siglo XX. Eugenio Navarro murió prematuramente en 1946.

De mediados del siglo XX, tenemos a Ángela Navarro Valladolid, que nació en Tomelloso en 1947. Tiene una peluquería muy afamada en Madrid. Esta tomellosera creó una Fundación para ayuda a mujeres que sufren caída del pelo por tratamiento contra el cáncer.

También a mediados del siglo XX, en concreto en febrero de 1951, nos encontramos con Emiliano Navarro como firmante, junto con otros vecinos, de la propuesta para poner el nombre de Calle San Bernardo a la travesía de la calle Sancho Panza a la de la calle Topete.

En el recuerdo de nuestras más mayores, la multitud de negocios en la segunda mitad del siglo XX con un Navarro en su gestión. Por ejemplo, en la Calle Alfonso XII el peluquero Jorge Navarro o el guarnicionero Alejandro Navarro; o en la calle la Paloma (actual calle Pintor López Torres) la fábrica de hielo de Mariano Navarro.

En 1968 el Ayuntamiento local puso en marcha un proyecto para la construcción de un Bombo y convertirlo en pieza del museo, siendo encargado a Pablo Moreno, considerado “maestro” en el trabajo de la piedra seca. En su labor utilizó más de 2.000.000 millones de piedras, hábilmente dispuestas unas sobre otras sin argamasa alguna entre ellas. En la edificación de esta construcción emblemática, que hoy podemos contemplar en el Museo del Carro, también participaron Lucio Morcillo y José Navarro alias “Mantellina”. Este bombo fue inaugurado el 20 de Octubre de 1970.

Y, casi terminando, mi recuerdos para Santos López Navarro y Francisco J, Navarro Ruíz cuyas publicaciones han sido y son un perfecto referente para conocer la idiosincrasia de una ciudad como Tomelloso Del primero “Aperos del campo que hicieron historia”, “Breve historia de la Virgen de las Viñas”, “Tomelloso y sus cuevas”, “Tomelloso, apuntes para su historia”… y del segundo “Crisis económica y conflictividad social. La segunda República y la Guerra Civil en Tomelloso” (1930-1940)” se han convertido en libros de cabecera para conocer más de la historia de este lugar.

Y como término de este estudio sobre los Navarro de Tomelloso, como no mencionar al “magnífico” Francisco Navarro Navarro el “gasolinero”. Un gran amigo al que le debo su confianza y ofrecerme, sin apenas conocerme, su plataforma para poder hacer públicas mis investigaciones y demás desvaríos.

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